El pasado

0
9

Basada en una novela de Alan Pauls, Héctor Babenco aborda el tema de la pérdida de la memoria con momentos de crudo humor negro.
Confieso que he leído las 551 páginas de la novela de Alan Pauls este tres veces. Corrí al cine pensando que acabaría decepcionada con el resultado en celuloide.

Respiro ahora, tranquila, frente a la película del director argentino-brasileño y de una obra muy respetable apoyada en una lectura particular del texto. Fue una experiencia demasiado vasta como para poder tocar todos los puntos de comparación.

El título con el que Pauls había bautizado la novela en su génesis era ?La mujer zombie?. Pareciera que Babenco decidió tomar como primera línea este concepto, dotando al filme de momentos de crudo humor negro. Según mi lectura, el personaje femenino es mucho más colorido, con más matices, un poco menos ?border?. No puedo empatizar con la Sofía de Couceyro. Ese monstruo que roza lo grotesco, lo sobreactuado; que persigue, estorba, entorpece, asusta y, por sobre todo, aterra. Que se yergue como una especie de amenaza constante para el pobre, inepto y dócil Rimini.

La película comienza con un brindis por la relación que habían construido los personajes durante doce años, pero ¿dónde están esos detalles que Pauls daba de la pareja que era una “obra de arte perfecta”?. Uno de los pocos momentos en los que Babenco intenta informarnos acerca del pasado feliz de esta pareja es en la escena en que Rimini es arrastrado por Sofía hasta la sala en la que yace Frida. La mujer mayor, sin ningún tipo de miramientos, escupe frente a los oídos débiles del pobre Rimini una confesión que se torna banal, agresiva y espeluznante: asevera que cada vez que los protagonistas se retiraban de las reuniones que ella periódicamente organizaba, se auto-satisfacía añorando poder poseer aquello que ellos dos tenían entre sí y que ella nunca podría conseguir.

Entonces, Babenco decide tomar al personaje de Rímini como eje central. La versión fílmica reevalúa el punto culminante del original.
No pienso que esta decisión de separar las aguas haya sido equivocada. En ?El pasado? de Babenco la pérdida de la memoria es lo que prevalece como centro del conflicto del personaje que interpreta Gael García Bernal.

En relación a esto, en una charla entre Pauls y Juan José Becerra que se llevó a cabo este año en el MALBA (?Autorretrato con paisaje? se tituló el ciclo de conferencias) casualmente, el autor se refirió a sus problemas con la memoria. Dice que olvida muy fácilmente. Que no recuerda muchas cosas de su pasado. Sin embargo, no es algo que le pese. Disfruta de una manera especial aquellos momentos en que la vida lo golpea en la cara cuando algún evento o situación o dato de su vida resurge a través de ?x? motivo. El placer de re-descubrir parte de aquello que había quedado sumido en las penumbras de su memoria.

Rímini sufre de un tipo de amnesia parcial que ataca ciertos aspectos de su vida. Su capacidad para traducir, aquello a lo que se dedica profesionalmente, se ve obstaculizado por este impedimento.
Celebro el agregado de la extraña chica de rojo que habla en francés. Constituye una variable aceptable que encaja perfectamente con el relato.

Como último comentario, me parece que Ana Celentano hace suyo de una manera impecable el personaje de Carmen, cosa que no sucede con Mimí Ardú y el espacio reducido en el que encarna a la peculiar Nancy.

Publicado en Leedor el 15-11-2007