El ojo del panóptico

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Teatro-imagen y teatro de acción es la clave de esta creación donde
los cuerpos agobiados se exaltan y congenian con el montaje de la
proyección. La mirada del panóptico

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Un ojo se proyecta en la pantalla mientras una voz de ultratumba nos
introduce didácticamente en el hilo argumental: la mirada como uno de
los mecanismos de opresión y poder será puesta en cuestión a partir de la deconstrucción de un determinado modo de ver.

Y así, abruptamente, las imagenes se suceden en un montaje vertiginoso
que al ritmo de la músca saturan a cualquier espectador al igual que el
ojo lo hace con el protagonista.

Inscripta en la estética del teatro-imagen los actores se encargan de
crear pequeñas situaciones con gran carga metafórica, y si bien algunas
de ellas resultan redundantes y altamente convencionales, la eficacia
radica en el ritmo que otorga a la obra a partir de la aparición y
desaparición gracias al juego conjunto con la iluminación.

La obra de modo explícito entra en relación con la teoría de Foucault
pero luego comienza a tomar distancia para desviarse de esa textualidad.

Por eso bajo la dirección de Maximiliano Garcia y Ernesto Pombo los
méritos se los lleva la composición visual de la escena ya que desde el
punta de vista filosófico y sociológico resulta bastante extraño que la
mirada deconstructiva de los mecanismos de poder sea conjugada con una
concepción idealista. De este modo, los resavios esencialistas hacen
agua en esta cronología del desborde que representa El ojo del
panóptico
.

Teatro-imagen más teatro de acción es la clave de esta creación donde
los cuerpos agobiados se exaltan y congenian con el montaje de la
proyección. El caos nace así de la superposición y el contraste para
transformar al protagonista un ser abrumado por el panóptico que se hace visible gracias al estallido de sus engranajes.

Una creación que hace del cuerpo del actor parte de un sistema más
complejo y dinámicamente racionalizado. Y el espectador pasa a formar
parte del mismo espacio ya que a nivel perceptivo el shock es el logro
innegable de La mirada del panóptico.