Gallipoli

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Me gusta charlar con mi amigo y le propuse escribir a cuatro manos un comentario de esta película que acabamos de ver en la que el pasado no es un lugar oscuro.

?Temo dormirme, porque mis sueños son terribles.?
Carta del Cap. Guy Nightingale

??hasta el más delicado se vuelve salvaje, y el más salvaje llora.?
Carta del Tte. Cnel. Percival Fenwick,

Las rocas, el acero, la playa, la tierra de nadie, las moscas y una hediondez que parece instalarse en la sala, primero.
Después, del lado de los hombres, las cartas desde el frente, los ayes de dolor, la suicida esperanza del ataque con bayoneta calada, el desencanto, la inercia de las estrategias y los días.
Turcos, ingleses, franceses, neozelandeses, australianos, hindúes y alemanes eran parte de las nacionalidades que peleaban por una península que no dejaba de ser un promontorio rocoso estratégico a nivel militar y que desembotellaría a los rusos. De esta manera el cineasta turco Tolga Ornek describe la espantosa Campaña de los Dardanelos.

-Me remite a Sin Novedad en el Frente, dijo Ernesto, porque reafirma la inutilidad de la guerra, la sinrazón?

-A mi lo que me emocionó fue el tratamiento de los documentos personales, las cartas de los soldados pasaban de la soberbia patriótica a la intimidad de la soledad y la decepción de algo que no parecía tener fin, dije.

Me gusta charlar con mi amigo y le propuse escribir a cuatro manos un comentario de la película que acabamos de ver y que ahora desgranamos entre café y un lejano ruido de dados y carambolas en La Academia.

Dice Ernesto que también le trae recuerdos de la novela “Soldados de Salamina”: -Miles de jóvenes que jamás podrán gozar de una mañana de sol. El hijo en la cama? mientras los dueños del poder, del dinero y de las armas, deciden su destino que incluye al futuro y su familia?

Hago un comentario sobre la importancia de los métodos cualitativos, menciono a Marc Ferró y Ernesto agrega los datos cuantitativos de 120.000 muertos. Entre febrero de 1915 y los primeros días de enero del 16.

Mucha gente muerta.

Seguimos pensando en voz alta y aparece la textura, la piel de una hermosa película que en un tratamiento respetuoso y artístico no exento de cierta crudeza muestra como esa región de los Dardanelos era un bello lugar para morir.

(Averiguando en Internet hay quienes hablan de 500 mil muertos entre turcos, ingleses, franceses, neozelandeses y australianos, principalmente.)
A pesar de que la derrota fue total, la campaña de Gallípoli debilitó el poder turco de tal forma que Gran Bretaña pudo conquistar Palestina en 1917.

Coincidimos en que aquí hay una buena película para ver.
La música es perfecta, conjuga lo étnico con el ritmo de las ametralladoras, la muerte con una geografía plena de poesía. El tratamiento de los materiales de archivo hace alarde de tecnologías que disimulan la vejez de ciertos materiales.
Lo más importante es la historia de la historia donde se habla de la muerte, se la reflexiona, y no como si fuese un hecho natural, sino como un algo estructural inventado por canallas y que no siempre tiene sentido.

La idea que instala la película es buena: el pasado no es un lugar oscuro.
Se puede examinar y revisar todo. No importa si la fe se conmueve, si las estatuas sienten el tremor?
Hay que estudiar un poco más la Primera Guerra Mundial porque se puede ver que está vinculada con la configuración del mundo que se hará añicos en la Segunda Gran Guerra.

Mirar hacia atrás no te convierte en estatua de sal.
Mirar hacia atrás tiene que ver con la gestación, la consistencia y las posibilidades de los pueblos un su idea de destino.

Publicado en Leedor el 28-10-2007