Adrien M. y Convergence 1.0

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Estuvimos en la presentación de Adrien M. en el Teatro de la Comedia, un juego de destreza sorprendente.
Luego de formar parte del Festival Internacional del Mercosur en
Córdoba
, la compañía de Adrien M se presentó en dos oportunidades en el Teatro de la Comedia para ofrecernos una propuestas interdisciplinaria original que combinó danza contemporánea, malabarismo, la música y la tecnología informática.

Desde un inicio el cuerpo del bailarín parece ser aquel que atrapa la
mirada del espectador, esta mirada se potencia por el virtuosismo del
protagonista que logra conjugar la técnica de los malabares con
desplazamientos en el espacio con el fin de hacer de ese número un
despliegue coreográfico.

Sin embargo a las destrezas sorprendentes se le suma el uso de la imagen proyectada de una pelota de malabares y así el juego potencia los logros visuales del espectáculo.

A la pregunta que inició el proyecto de la compañía de adrien m “¿Que
quedará del malabarismo si sacamos las pelota?” le sigue su
correspondiente respuesta a partir de un despliegue coreográfico
tecnológico que a través de la acumulación de elementos sorprende a más
de uno.

Tan sólo una pequeña pelota interactúa con el bailarín-malabarista al
compás de los acordes de una artista con su violoncelo. Pero progresivamente las pelotas se multiplican para crear un espacio
caótico saturado de figuras, hasta el punto de llevar a segundo plano el cuerpo del protagonista.

Las pelotas virtuales se transforman en puntos en el espacio para luego
unirse y trazar trayectorias que recorren con diferentes direcciones y
dinámicas todos los puntos de la pantalla. El bailarín-malabarista
intenta dirigirlas y las pelotas estallan hacia lados diversos, caen, y
todo vuelve a empezar.

Sin embargo aquello que tenía un fin lúdico se transfigura en la
saturación del sujeto que termina relegado y agobiado en un pequeño
rincón. La imagen es protagonista por sí misma y toma autonomía de aquel que dio origen al juego. Adrien Mondot logra atravesar la pantalla y salir del marco para ubicarse en el proscenio y volver a actuar. Pero las pelotas, elemento principal del malabarista, no son las mismas. Como burbujas de agua, se transforman en algo frágil que el sujeto debe cuidad sin dejar de manipular. Estas burbujas se sostienen en el aire y quedan suspendidas en la endeble atmósfera. El tiempo también parece suspenderse y nos deja, luego del gran movimiento visual, en la soledad y la quietud.

Publicado en Leedor el 25-10-2007

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