Estrenos: Futuro perfecto

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Interesante propuesta del cine argentino
Confirmando que este año será record en la cantidad de estrenos argentinos, ya superan largamente los sesenta, esta semana hay tres nuevas ofertas de origen local.

Se ha elegido ?Futuro perfecto? por ser la que presenta, en nuestra opinión, mayores méritos e interés. Este es el cuarto largometraje de Mariano Galperín, cuyas anteriores ?1000 boomerangs? (debut en 1995), ?Chicos raros? y ?El delantal de Lili? mostraban resultados desparejos y poco progreso en el nivel artístico y temático. En esta oportunidad la apuesta es más ambiciosa al presentar desde el inicio una situación que encierra algún secreto que el director nos escamotea y oculta con acierto.

Gastón, personaje central a cargo del muy solicitado Guillermo Pfening (?Nacido y criado?, ?El resultado del amor?) viaja a Punta del Este a vender un departamento en pleno invierno. Quien haya hecho un viaje a dicha localidad veraniega fuera de temporada tendrá la misma sensación que experimenta Gastón al encontrar todo cerrado y ser prácticamente el único ocupante de un conocido hotel. Debe no obstante señalarse que Galperín exagera cuándo su solitario personaje inquiere a alguien sobre la posibilidad de conseguir un pullover de una conocida marca uruguaya, algo tan fácil como procurar un alfajor en Mar del Plata. También resulta absurdo el cartel, al estilo de un film documental, indicando el nombre del edificio en Punta del Este.

Pero estas observaciones menores no invalidan los méritos de ?Futuro perfecto? comenzando por la buena fotografía del propio realizador (la escena de un acuario con que se abre el film se verá justificada hacia al final), la música de Daniel Melingo (ya lo había hecho en ?El delantal de Lili?) y el acertado trabajo de Nicolás Goldbart, uno de los mejores en el rubro montaje en la Argentina. En las actuaciones además de la acertada composición de Pfening vale reconocer que lo acompañan muy bien Pablo Ini y Sebastián Borensztein (tercera vez que actúa con el director). Lucrecia Oviedo es un rostro interesante y expresivo que fue muy visto en un comercial, no demasiado logrado, del último BAFICI.

No por reiterado en esta misma columna se puede decir que el año 2007 marca un momento declinante para el cine argentino con una máxima acumulación de títulos pero una baja en la calidad media de los mismos. Incluso no es posible exhibir, como nos tenían acostumbrados en años pasados, grandes premios en Festivales (salvo los casos de ?XXY? y ?El otro?). Por ello resulta reconfortante la presentación en las últimas semanas de películas como las que nos ocupa o ?Encarnación? que parece vislumbrar un camino para el cine argentino donde se privilegian tramas con interés frente al aburrimiento de muestras anteriores.

Publicado en Leedor el 19-10-2007