Dee Dee Bridgewater

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Hoy cuando el jazz parece amenazado por algunos profanos… nada puede ser igual después de una sobredosis de Dee Dee.
Preludio a un beso

La idea de internet como un fabuloso Centro de Recursos ha sido ponderada por algunos y despreciadas por otros. Claro, de un lado el que goza la cultura, del otro el que hace negocio con lo mismo.

Decir que hay música gratis es como que todos los planes Jefas y Jefes incluyan cuatro asados al mes: uno de cordero patagónico en Ushuaia mirando el canal y los nevados eternos; otro de res con cuero durante una yerra en una estancia a orillas del Paraná, frente a Bella Vista provincia de Corrientes; un tercer asado de puro chori, morcilla, achuras y pequeños churrasquitos medio a las apuradas en el patio o la vereda de una obra en construcción y vino en cartón, y el otro asado, al horno, principalmente vacío y un matambre a la leche bajo la parra con toda la familia reunida y escuchando a Mario Bofill.

Eso es un sueño. Bueno, sueña con Internet.
Si viene Dee Dee Bridgewater y te canta medio susurrado al oído beibi te extrañé la imagen no es precisamente la de Boogie El Aceitoso. Tampoco es la mulatona.
Es Dee Dee que se llega hasta vos y te inyecta su veneno. Nada puede ser igual después de una sobredosis de Dee Dee.

Lo mejor es que tiene 57 radiantes años. Tauro. Nombre real: Denise Garrett. Nacida en Memphis pero vive en Paris. Lo que se dice una Dama Sofisticada.
Hoy cuando el jazz parece amenazado por algunos profanos, cuando la posmodernidad toma cualquier cosa y la tritura, le saca el espíritu, le cambia el sentido y la domestica o sea, la vuelve mercancía, hablar de rescates parece hablar en esperanto, o sea nadie te termina de entender. Hoy cuando la música que escuchás ayuda a la performance de tu identidad, bien le cabe a esta real y auténtica cantante de jazz el que le dediques una escucha.

Hay disquerías que la tienen, pero se la puede escuchar no más de 45 segundos. A veces alcanzás a oír que te dice beibi?
Viene bien. Para esas horas de espera del amor. Cuando el tabaco y el alcohol exorcizan y los diablos de la ciudad huyen y el otoño invita. Dee Dee te pone a sentir y te pide que la mates suavemente, y Ne me quitte pas.

Los Grandes éxitos son una suerte de viaje iniciático, pero el manjar es un disco en vivo en el Club Yoshi´s de Tokio.

Acá lo que importa es que la mula te sea fiel. Después viene el goce. Todo lo demás es capitalismo salvaje.

Foto de Philippe Pierangeli

Publicado en Leedor el 16-10-2007