Invasores

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Un clásico revisitado que renueva el contexto pero que no llega a los talones de sus anteriores versiones.La tercera no fue la vencida

Cuando en 1994 se estrenó localmente ?Secuestradores de cuerpos?, Clarín tituló su crítica, con cierta lógica, como ?La tercera es la vencida?. En efecto, esa versión de Abel Ferrara parecía cerrar definitivamente la serie de remakes que se hicieron de la obra que originalmente fuera conocida como ?Invasión of the Body Snatchers?. Pero la epidemia en Estados Unidos parece incontenible y esta misma semana se presenta también otra remake (?Al otro lado del mundo?) de un clásico del que ya se habían filmado dos versiones anteriores que respetaban el título original (?El velo pintado?).

?Invasores? (The Invasión?) no es peor que la que le precede y hasta puede interesar a quien nunca se haya topado con alguna versión fílmica de la novela de Jack Finney. Distinta será la apreciación de quienes disfrutaron de las dos primeras, particularmente la inicial que dirigió Donald Siegel (?Harry el Sucio?) en 1956 y que se conociera como ?Muertos vivientes?. Era un típico exponente del cine de clase ?B? del estudio Allied Artists, en blanco y negro y con actores poco conocidos tales como Kevin McCarthy, en el rol del doctor Miles Bennell. Transcurría en un pequeño pueblo del estado de California (Santa Mira) en donde varias personas parecían envueltas en una histeria o neurosis colectiva al percibir que alguno/s de sus parientes cercanos no eran ya los mismos. Imposible olvidar los famosos ?pods?, especie de grandes vainas con aspecto de zapallo alargado, que al abrirse generaban réplicas exactas de los humanos, a quienes reemplazaban cuando estos se dormían. Lo más fascinante de esa primera versión era la creciente desconfianza en que se veía envuelto el personaje central al no poder precisar la identidad de sus vecinos y de la policía misma. La diferencia entre humanos y mutantes (especie de ?aliens?) radicaba en que estos últimos carecían de sentimientos y se recuerda una escena en la que un perro casi es atropellado por un auto, ante la indiferencia de los peatones salvo el doctor Bennell y su novia Becky Driscoll (Dana Wynter), que así son descubiertos. La segunda versión de 1978, conocida como ?Los usurpadores de cuerpos? tenía nuevamente a Bennell ahora como un inspector de sanidad y a Brooke Adams como su pareja ahora y transcurría en San Francisco. En el inicio, el director Philip Kaufman brindaba una fugaz aparición (?cameo?) del actor Mc Carthy, como homenaje, quien ahora era reemplazado acertadamente por Donald Sutherland.

Son muchos los cambios que introduce Olivier Hirschbiegel (?La caída?) en ?Invasores? pero al menos recupera el apellido Bennell (perdido en la de Ferrara) que ahora porta Nicole Kidman como una psiquiatra. Claro que el resto de los personajes han variado sustancialmente, dado que el ex marido (Jeremy Northam) es rápidamente identificable con los alienígenas, su actual pareja (Daniel Craig, en no muy cómoda caracterización) es otro médico y su hijo pequeño, que es inmune a la posibilidad de contagio o sea a su duplicación, tendrá un rol gravitante en la trama. Por allí también aparece la actriz Verónica Cartwright, que parece ser una de las favoritas de películas del género fantástico pues ya actuaba en la primera remake y en ?Alien?, en el personaje de Lambert. Es ella quien le comenta a la Dra Bennell, al inicio del relato, que su marido ya no es el mismo de antes.

Se extraña en esta nueva y esperemos definitiva variante la ausencia de los famosos vegetales de donde nacían los duplicados. En esta oportunidad el contagio es más directo pues se transmite por la saliva como si fuera un virus. También hubiese sido preferible que la acción regresase a una pequeña comunidad, pero acá se ha preferido la gran ciudad como se mostrará en una escena donde la estrella será un helicóptero.
Lo que diferencia a cada una de las cuatro películas es el contexto en que se desarrolla y mientras que la primera transcurría en plena Guerra Fría y la de Ferrara hacía alusión al SIDA, ahora las referencias (aunque veladas) son hacía el mundo islámico y otros males en esta sesgada óptica que es compartida por muchos norteamericanos.

Publicado en Leedor el 7-10-2007