Estrenos: Sicko

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Y sí… quizás Sicko sea la mejor película de Michael Moore.Enfermitos

Hay muchas cosas que se le pueden criticar a Michael Moore. Es sensiblero, confunde ironía con crítica política y da demasiada importancia a las lágrimas de sus entrevistados. Pero a esta altura, todo esto es más parte de su estilo que debilidades de una película. Y si se acepta este principio, Sicko quizás sea su mejor película. Moore nunca había ejecutado este estilo, ?su? estilo, de hacer documentales de manera más redonda.

Esta vez su foco es la industria de la salud en los EE.UU., para criticar su funcionamiento, exponer sus crueldades y compararla con las bondades de otros sistemas de salud de países del primer mundo. Ahora bien: si uno cree que es maniqueo mostrar a una mujer enferma llorar porque el medicamento que en EE.UU. le cuesta cientos de dólares sólo vale algunos centavos en Cuba, mejor ni se moleste en ver Sicko. Momentos como ése hay muchos. Pero lo que también hay es lo que Moore mejor sabe hacer: tomar realidades que todos los norteamericanos conocen, pero que el sistema en el que viven se ocupa de ocultar.

Porque la lógica más simple lleva a la conclusión de que entregar la cobertura de salud a empresas privadas lleva a la negación de prestaciones que cuestan miles de dólares. Pero el país del norte oculta esa verdad, la barre bajo la alfombra y alimenta a sus habitantes con otra imagen. El valor de los documentales de Moore, entonces, es que cuestiona esa imagen y se concentra en datos, cifras e historias personales que destruyen el velo que se pone sobre la verdad.

También es bienvenida la forma en que Moore desacredita a las figuras más queridas de los EE.UU. En Bowling for Columbine, era Charlton Heston; en Sicko, es Hilary Clinton, denunciando lisa y llanamente que la senadora y precandidata a presidenta se vendió a la industria de la salud y pasó de ser su más feroz atacante a la receptora de millonarias contribuciones a su campaña electoral.
Como tanto remarcó la crítica al momento de su estreno en EE.UU., el punto más flojo de Sicko es la forma en que idealiza los sistemas de salud (y por extensión, la sociedad en general) de Canadá, Francia, Gran Bretaña y Cuba, como si esos países no tuvieran ningún tipo de problemas y fueran una especie de Arcadia del siglo XXI donde los gobernantes son más buenos y la gente más solidaria. Pero mientras la televisión norteamericana se llena de series (Grey?s Anatomy, House, ER, por nombrar las más recientes y populares) donde los médicos son héroes, los más complicados tratamientos se realizan sin dudar y el tema del seguro médico jamás surge como problema, Sicko aparece para desmentir esa idealización.

O dicho de otro modo: lejos de todo lo que pueda criticársele, Sicko es un documento concreto y correcto, realizado por un director que sabe lo que hace y que elige utilizar recursos que son en general mal recibidos por la crítica, pero que son también los que le dan fuerza a su película. Y así hace un cine quizás algo criticable, pero que siempre vale la pena ver.

Publicado en Leedor el 21-09-2007