Estrenos: El sabor del Edén

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Otro ejemplo del buen momento por el que transita el cine alemán contemporáneoCon actores generalmente desconocidos en nuestro medio, una lengua que pocos dominan localmente y argumentos relativamente simples, el cine alemán continúa impactándonos últimamente a diferencia de otras cinematografías, incluida la nuestra. Ese podría ser un resumen de lo que se presentó en la Séptima Semana del Cine Alemán que acaba de finalizar y que fuera inaugurada con ?El sabor del Edén?, que su distribuidor local con mucho sentido de la oportunidad ahora estrena. Tanto su director, Michael Hofmann, como el terceto de actores centrales llegan a nosotros sin mayores antecedentes. El título original ?Eden? no tiene connotaciones paradisíacas sino que refiere al nombre de una joven, que trabaja de moza y que un día traba conocimiento con el chef Gregor, un personaje poco dotado en lo físico por estar largamente excedido de peso.

Tanto Charlotte Roche, una locutora que debuta como actriz, como el excéntrico Josef Ostendorf logran composiciones impecables y sorprenden por la química que entre ellos se establece. El tercero en discordia es Xaver, apuesto marido de la joven que es interpretado por David Striesow, visto en dos más de los catorce films germánicos seleccionados. La pareja central tiene una única hija discapacitada que al inicio del relato está cumpliendo cinco años y para quien el cocinero prepara una torta de chocolate y praliné que hubiese sido preferible no ofreciera de regalo. Es que Xaver comienza a imaginar que hay algo más detrás de la inocente relación que nace fruto de la admiración de Edén por la pericia culinaria de su nueva amistad.
Hofmann logra milagros, pese a contar con muy delgado hilo argumental y en donde es muy poco lo que parece acontecer. Logra compensar esa aparente falencia al apelar con frecuencia al uso de primeros planos en particular hacia el rostro del expresivo Ostendorf que logra comunicar lo que sólo unos pocos actores pueden sostener frente a la cámara. Con economía de palabras acierta al transmitir estados de ánimo y sentimientos que llegan a su pico en la cálida y emotiva escena que cierra el film. Claro que antes de eso habrá una situación, que podría considerarse límite, y que pese a lo sorpresiva resulta verosímil pese a lo inesperada.

La película va oscilando entre momentos de gran ternura y otros más oscuros como la escena inicial de preparación de una comida que logran generar cierta sensación de incomodidad en el espectador. Pero a medida que se conoce más a fondo a los personajes, se genera una empatía e identificación que a la postre hacen tolerables aún ciertos momentos donde la tensión monta fuertemente. ?El sabor del Edén? es una película hecha para disfrutar con los sentidos y cuyo mérito mayor son las notables caracterizaciones que logra el director, quien nos visitara recientemente en el marco de una nueva demostración de la pujanza del cine alemán.

Publicado en Leedor el 21-09-2007