Estrenos: El niño de barro

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Digna coproducción entre Argentina y España en una semana con record de estrenosEs difícil comprender, menos justificar, que en una misma semana se estrenen cinco producciones nacionales sobre un total de nueve novedades, doble record para este año. Pero lo anterior resalta aún más ante la escasa calidad del material local presentado. De éste se rescata mayormente ?El niño de barro?, en verdad una coproducción con España, que fue dirigida por el hispánico Jorge Algora, cuyo único antecedente era un documental (?El camino de Santiago?) presentado en el Festival de Mar del Plata del 2005. En verdad y pese a que se filmó en Argentina, dado que los trágicos acontecimientos ocurrieron realmente en Buenos Aires en 1912, se podría decir que por su estética y actores el resultado lo acerca más a un film español que a uno local. Tanto Maribel Verdú como en menor medida Chete Lera (?Tocar el cielo?) son artistas con cierta notoriedad en la Madre Patria. En cambio los argentinos Juan Ciancio, César Bordón, Daniel Freire o Abel Ayala no son nombres que hayan tenido hasta el presente demasiada repercusión y sólo los veteranos Roly Serrano o Oscar Alegre, en roles menores, son medianamente reconocidos.

Pese a que la historia se refiere a la serie de crímenes de menores provocados por Cayetano Santos Rodino (Abel Ayala), más conocido como el ?Petiso Orejudo?, la trama inteligentemente evita el relato lineal introduciendo a otro personaje, en verdad ficticio. Se trata de Mateo, un niño de unos diez años que es notablemente interpretado por el debutante Juan Ciancio (de trece años) y cuyos sueños premonitorios llevarán a un desenlace que es preferible no anticipar. Como la madre del niño se luce Maribel Verdú que logra una eficaz composición como una mujer de pocos recursos que dirige todos sus esfuerzos para brindarle el mejor pasar a Mateo. Ella sostiene además una tortuosa relación con un policía (deslucida actuación de César Bordón), quien además de no tener buena comunicación con el niño perjudicará al pequeño núcleo familiar.

Entre los aspectos más destacables de la coproducción merece señalarse la excelente reconstrucción del Buenos Aires de inicios del siglo pasado, en gran parte recreado en San Antonio de Areco. Otro hecho a mencionar es que parte del equipo de ?El Polaquito? de Juan Carlos Desanzo está aquí nuevamente presente tanto en lo actoral (Ayala, Serrano) como en la dirección de arte, a cargo nuevamente de Mariela Rípodas.

Algún cuestionamiento al lenguaje hispánico utilizado por varios de los protagonistas parece poco atendible ya que puede pensarse que en la Argentina de inicios del siglo XX debía ser bastante frecuente su uso, al ser tan fuerte la corriente migratoria que arribaba a nuestras tierras en dicha época.
Es poco probable que la película se sostenga mucho tiempo en las carteleras locales dada la profusión de estrenos y la merma de público, sobre todo aquél ansioso por ver películas habladas en castellano. Sin ser una obra mayor puede ser recomendada para aquellos que aprecien el género policial, de los cuales ?El niño de barro? es un digno exponente.

Publicado en Leedor el 8-09-2007