Estrenos:El salto de Christian

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El buen cine argentino sigue sin aparecerCuando ya han transcurrido dos tercios del año el cine argentino no da muestras de mejoría en lo que a calidad se refiere. De los casi cincuenta estrenos hasta la fecha es muy poco lo rescatable, generalmente perteneciente al género documental. ?El salto de Christian? podía legítimamente generar algunas expectativas al contar con un director experimentado (Eduardo Calcagno), con algunos films destacados (?El Censor?, ?Yepeto?), además de un distinguido elenco. Al frente del mismo la ascendiente Moro Anghileri, en el rol de Lucía, se convierte en el eje de toda la película. Criada por una monja en un convento la acción se inicia cuando con la muerte de la religiosa, Lucía recibe una caja con fotos y cartas. Ante la sospecha de que estas últimas serían de su desconocida madre decide desplazarse hasta Claromecó, lugar del remitente del correo heredado. Para ello abandona en forma intempestiva su trabajo de peluquera y una vez en el solitario balneario comienza a vincularse con una serie de exóticos personajes, cuya simultánea existencia resulta difícil de creer. Serán particularmente dos hermanos muy disímiles, interpretados por quienes también lo son en la vida real, Nicolás y Gastón Pauls, los que gravitarán en la decisión de la joven de permanecer en la región e investigar la identidad del personaje mítico y ya fallecido que da título al film. Calcagno decidió juntar a la mayor cantidad posible de miembros de la familia Pauls puesto que además de los ya señalados se lo ve a Axel en un rol poco comprometido, a la menor de las hermanas (Ana) interpretando a una casi niña con problemas de difícil solución e incluso a Mirta Busnelli en otro de los tantos personajes caricaturescos. El mismo calificativo les cabe a los encarnados por el habitualmente talentoso y aquí desaprovechado Patricio Contreras y a Amelita Baltar que hubiese sido preferible que cantase en lugar de actuar. No le va mejor al distribuidor y últimamente ?actor? Pascual Condito cuya interpretación de un comisario linda francamente con lo ridículo, mientas que su hijo Nicolás compone a un joven de edad bastante mayor de la que tiene y representa.

El mayor pecado de ?El salto de Christian? es su nada convincente guión que contrasta fuertemente con elementos técnicos que son lo mejor del film. La música de Rody Kohanoff, pese a cierta reiteración, es un acierto así como la hermosa fotografía de Andrés Mazzón que saca provecho de los bellos paisajes. Los encuadres y bellos planos, como los de la escena bucólica con una yegua blanca, no alcanzan a revertir la sensación de que la historia hace aguas por todas partes. Una temática bastante frecuente últimamente en nuestro cine como es la búsqueda de la identidad merecía una trama más elaborada. Está visto que no siempre la disposición de buenos elementos técnicos y actores consagrados garantizan un producto de calidad.
¿Será posible que en los pocos meses que restan del año reaparezca el buen cine que tanto se extraña últimamente? Lamentablemente son pocas las expectativas favorables y todo indica que 2007 será un año para el olvido en lo que a nuestra cinematografía se refiere.

Publicado en Leedor el 31-08-2007

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