Tú, yo y todos los demás

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Una película simple, sin pretensiones que no busca hablar de la condición humana en esta nueva muestra del cine indie norteamericano.¿Vamos a jugar?

Tú, yo y todos los demás es una mala traducción. El debut en la dirección de Miranda July, en realidad, se llama ?Yo y vos y todos los que conocemos?. Y aunque el título local es correcto sintácticamente, no es tan justo como el original. Porque esa extraña sintaxis, algo rara y bastante incorrecta, es parte del clima de esta cándida y sorprendente película.

Es difícil no usar metáforas al hablar de Tú, yo… La película es como una canción de cuna, una susurrada por una voz cariñosa y plácida, que habla de la existencia: del sexo, el amor, la soledad y la necesidad de hacer la vida algo mágico, algo bello. Pero (una vez más) todo susurrado, cada palabra dicha con inacabable ternura, y con mucha inocencia.

La película parte de lo que es un punto de partida muy común para el cine independiente norteamericano: una historia coral de extraños cuyas vidas se entrecruzan. Hay aquí una video-artista amateur, un vendedor de zapatos que acaba de separarse, sus dos hijos, una directora de museo solitaria, dos chicas adolescentes que se divierten jugando con la idea de tener sexo y una niña demasiado preocupada por casarse y tener hijos. Pero lo que no hay en Tú, yo… son estrellas que buscan ganar respeto actuando en ?una indie?. Sólo hubo un ínfimo presupuesto, una cámara digital para filmar y una directora realmente deslumbrante.

Miranda July, además guionista y protagonista del film, es también una escritora y artista visual que realiza performances multimedia, y que trae al cine no sólo habilidades narrativas, sino también una particular visión sobre su historia y sus personajes. Que son siempre algo extraños, muy sensibles, casi chicos en cuerpos de adultos, niños inocentes y tiernos, que se mueven en la vida impulsados siempre por sus corazones.

De un elenco que no tiene desperdicio, destacan el pequeño Brandon Ratcliff como Robby, uno de los hijos adictos de Internet de Richard, justamente, el otro actor que se roba la película: John Hawkes. Sin caer nunca en la caricatura, sin sobreactuar ni ser condescendiente con el extraño y melancólico personaje que le ha tocado, Hawkes resulta conmovedor en todo momento, y un actor que llena la pantalla de vida y de la mágica ingenuidad de su personaje cada vez que aparece.
Tú, yo… es una película simple, sin pretensiones, que no busca hablar de la condición humana, como tanta película sobre encuentros azarosos. Es, meramente, una mirada sobre seres extraordinarios, personas peculiares que no han dejado del todo el mundo de la fantasía, del juego infantil. Y que buscan alguien más como ellos, alguna conexión con otra persona que tampoco haya crecido aún.
Sobre cineastas como Miranda July se escribe que ?su carrera promete? o que es ?una directora a seguir?. Pero no tiene sentido esperar algo grande de July en el futuro, porque ella ya ha dado algo grande: está en cartel en dos salas de Buenos Aires y se llama ?Yo y vos y todos los que conocemos?.

Publicada en Leedor el 17-08-2007