Los adulterios de la escucha

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En su último libro, Lorena Cancela propone reflexionar sobre el proceso de pensar el cine contemporáneo a partir de ?escuchar? la palabra del director.Los adulterios de la escucha. Entrevistas con el ?otro cine?
Lorena Cancela
La Crujía Ediciones
2006
125 pp

Para entender el nuevo libro de Lorena Cancela ?Los adulterios de la escucha?, hay que hacerlo desde la curiosidad por conocer de qué están hechos los fenómenos culturales de la contemporaneidad. En ese transcurso, la autora obedece puntualmente a la premisa que lanza en su prólogo acerca de que ciertas prácticas son impensadas sin ciertas teorías y viceversa, y logra elaborar una invitación a reflexionar sobre el proceso de pensar el cine a partir de ?escuchar? la palabra del director: el formato de la entrevista, establecido así como una ?escucha?, supone trabajar sobre una práctica haciéndola preceder por una infaltable reflexión teórica. A todo esto, además, hay que agregar que este trabajo se plantea en la plena convicción de formar parte de una manera de escribir acerca del cine en Argentina. Y particularmente debe su sustancia a la omnipresencia de una cinefilia de autor siempre revitalizada. Reflexión no muy habitual, ni en la abundante práctica crítica ni en la escasa teoría existente.

En su primer libro, publicado en el 2004, Lorena Cancela había elegido como objeto de estudio algunas películas del cine argentino producido y estrenado a partir del 2000 en adelante. Utilizaba allí el concepto de ?la mirada de mosca? que, además de darle nombre al libro, suponía una selección imparcial, subjetiva y caleidoscópica de las películas que más le habían impactado. En Los adulterios de la escucha, la reunión de trece cineastas de distintas nacionalidades desde el concepto de otredad, toda una categoría dentro del cine contemporáneo, es un recorte por sí mismo. Responsables de registrar emociones y habitats periféricos, algunos de los países de los que provienen estos autores se sumergen hace relativamente poco en la experiencia cinematográfica, (Tailandia o Uzbekistán), otros (Dinamarca, Francia o Australia) tienen una historia instalada y constituida, pero los directores seleccionados se autoexcluyen de un modo institucional de producción. Primera cosa que parece unirlos: la diversidad cultural; segunda cosa: el alejamiento del modo económico del circuito tradicional o, al menos, el difuso borde sobre el que el término independiente ya parece insuficiente.

Manuel Alberto Claro y Tine Grez Pfeiffer (Reconstrucción de un amor), Ilya Khrzhnovsky (4), Yusup Razikov (El camino), Edgar Baghdasaryan (La tierra de los ritos sagrados), Claire Denis (Vendredi Soir), Sue Brooks (Japanese Story), David Barison (The Ister), Atom Egoyan (Ararat), Whang Cheol Mean (Spying Cam), Lisandro Alonso (La libertad), Abbas Kiarostami (Detrás de los olivos), Apichatpong Weerasethakul (Tropical Malady) son los directores entrevistados, en su mayoría en el marco de los Festivales de Mar del Plata y Buenos Aires entre el 2003 y el 2005.

Con la mirada (o el oído) puestos en el aspecto formal y su relación con el sentido, Cancela busca y encuentra motivos de relación entre las escuchas que propone: indagar en el sistema de producción y distribución de cada uno de los países, la estética de la alucinación, la exageración, el cine como memoria, como denuncia, la ausencia de límites, la relación entre el hombre y la naturaleza, la idea neobarroca del nudo y el laberinto. Preocupada también por la relación entre el cine y la realidad, tanto como en Mirada de mosca, la autora logra rastrear esa diferencia entre una y otra: valerse de la realidad no implica que no haya conciencia de que el cine es en definitiva un producto artificial, la forma responde también a eso. Riquísimo aporte a la escasa bibliografía sobre el tópico más interesante de la contemporaneidad: acerca de la periferia y desde la periferia.

Publicado en Leedor el 15-08-2007

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