Cultura

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El catálogo de personajes que circulan dentro de la aldea cultural recreada por Bañez trasciende sus límites, habitan nuestra cotidianeidad independientemente de la clase de institución que nos toque transitar.CULTURA
Autor: Gabriel Bañez
Editorial: Mondadori
180 páginas

Hay discursos que al igual que un organismo vivo cumplen un ciclo: hacen su aparición en la sociedad de manera insidiosa, se desarrollan hasta alcanzar su máximo esplendor y por último se desvanecen o son reemplazados por otros más efectivos.

Durante este proceso, algunos operadores alcanzan un status mediático destacable y colaboran activa y convencidamente de su dinámica. Generalmente son profetas de la banalidad y del beneficio inmediato. Para beneplácito de éstos, hay otra clase de sujetos que sólo atienen a asimilar sus fórmulas más repetidas. Estos últimos son quienes más colaboran en su reproducción, sin demasiada conciencia de ello, pero haciendo poner en evidencia el grado de colonización mental alcanzado.

Los espacios institucionales, gracias a su porosidad y a sus vaivenes políticos, son lugares sensibles a este fenómeno y aquellos que los transitan tarde o temprano padecen sus efectos.
Es así que los individuos, ante esta avanzada, reaccionan con un repertorio variopinto y hay quienes como Ibáñez ?el protagonista de esta novela- responden a las turbulencias a través de la esquizofrenia.

Desde esta voz disociada, un alter ego poco convencional, el autor nos introduce y nos guía dentro del micromundo del ámbito cultural, territorio que conoce de cerca, y que en las últimas décadas se ha visto visiblemente afectado por los dictados del capitalismo tardío.

Bañez se sirve del lenguaje que atraviesa estas estructuras reconociéndolo como subsidiario de designios mayores para redireccionarlo ideológicamente. Párrafo a párrafo lo corroe y lo desarticula, empuja sus taras hasta los límites del paroxismo, desnuda sin piedad eufemismos y sin sentidos. El humor, en manos de este escritor platense, suscribe a la estrategia escogida, se convierte en herramienta medular y actúa a cachetazo limpio.

El catálogo de personajes que circulan dentro de la aldea cultural recreada por Bañez trasciende sus límites, son seres reconocibles a simple vista, habitan nuestra cotidianeidad independientemente de la clase de institución que nos toque transitar. Allí están, entre otros, los que arman y desarman alianzas, los que se rodean de seguidores incondicionales y los que se refugian en emprendimientos absurdos.

Tal vez el mejor ejemplo sea la Gorda Vietnamita, funcionaria globalizada, especialista en ?gestión?, uno de los términos ? síntoma de estos tiempos. Pero también están aquellos que montados en la farmacología acompañan con metodologías conductistas de baja estofa las recetas que mejor convengan al feroz funcionamiento de la maquinaria y sus artificios.

Para quienes reconozcan estos ejemplos, la lectura de esta novela puede significar una experiencia purificadora, una íntima y pequeña revancha.

Publicado en Leedor el 15-08-2007

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