La vida privada de los árbole

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El chileno Alejandro Zambra ha creado una novela corta que posee la perfección de un cuento.El final ya está escrito: ella no volverá. Verónica -la madre de Daniela, la esposa del protagonista de la historia- se fue a su clase de pintura, y no regresará. Él pasará toda la noche esperándola con el presentimiento de que ocurrirá aquello que más teme. Y llegará la mañana, y él seguirá allí, con los ojos bien abiertos y la certeza de que su única reacción posible será la de inventar una nueva vida junto a esa niña a la que esa noche le ha narrado una historia titulada La vida privada de los árboles para evitar sembrar un silencio que llevaría a una pregunta sin respuesta: ¿Dónde está mamá?

El chileno Alejandro Zambra, autor de Bónsai, ha creado una novela corta que posee la perfección de un cuento. Nada sobra, nada falta. Es una historia simple, pero ambiciosa. Todos sabemos qué va a pasar cuando lleguemos a la última página, pero lo que queremos saber no tiene que ver con el final sino con el comienzo: ¿quiénes son los personajes? ¿cómo han llegado a esta situación? Zambra logra que, desde el principio, deseemos saber más.

Así, de a poco, va arrojando pistas sobre las vidas de cada uno. Verónica cocina tortas y pinta. Daniela es una niña que tiene dos padres, y eso parece confundirla. Él es profesor de literatura, y los domingos escribe.

Esa noche que marca un antes y un después en las vidas de los personajes, él descubrirá cuál será la historia que llevará al papel. Durante esa noche, él escribirá mentalmente su libro. Un libro autobiográfico. Aquella noche, él viajará hacia el pasado, pero también hacia el futuro. Se imaginará qué será de la vida de Daniela después de aquel día. Y supone que, varios años después, ella leerá su libro y se descubrirá allí, en la La vida privada de los árboles, aquella historia que escuchó de niña la noche que marcó su vida para siempre.

Publicado en Leedor el 6-08-2007

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