Una pastilla para olvidar

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Hasta el 13 de Agosto se presenta en el MALBA la muestra 60? / 80? arte argentino, con obras de la colección del museo, comodatos y préstamos. Ponernos a pensar en el arte argentino de los años 60? a los años 80?, significa pensar en los tiempos más duros de la argentina, y significa pensar qué es lo que hacían nuestros artistas en tiempos de represión policial y dictadura militar.

Frente a la muestra en el Malba sobre esa etapa de la plástica nacional, me pregunté qué encontraría y fui en busca de esos años brutales, apasionados, de riqueza artística mezclada con compromiso político y social, donde el arte denunció y fue asimismo cristalizador y termómetro de la sociedad. Era el arte en torno a la acción, era la liberación de las artes de la representación mimética de la realidad, era la desmaterialización del objeto y el paso a la idea. Era el desarrollo paralelo del Arte Conceptual en la argentina y en el mundo.

Era una clara rebeldía frente al academicismo. No era casual, la juventud se encontraba movilizada por el pensamiento de izquierda, la muerte de Kennedy, la figura del Che Guevara, el repudio a la Guerra de Vietnam, el Mayo Francés y el Cordobazo. Eran los tiempos de ?Los astros de villa cartón? de Antonio Berni, del Arte Vivo de Alberto Greco y mas tarde de su suicidio con la palabra ?Fin? escrita en su mano izquierda. Eran los tiempos de las Obras-Manifiesto de Pablo Suárez y Roberto Jacoby, de la concientización ecológica de Nicolás García Uriburu, era el ?arte de los medios de comunicación de masas? la contra-información de Costa, Jacoby y Escari y su ?Happening para un jabalí difunto?.

Eran tiempos de arte comprometido, silencioso y violento; compromiso que significó, por ejemplo, la muestra Experiencias 68? en el Instituto Di Tella, donde los artistas destruyeron sus obras por la censura policial. Sin embargo, solo estaba allí anestesiada en una fotografía ?La familia obrera? de Oscar Bony. Pensaba entonces en Tucumán Arde, pensaba en ?Vida, Muerte y Resurrección? de Grippo. Pensaba en el cierre del Di Tella, pensaba en el CAYC.

Pero sólo pensaba, porque en la muestra no había casi nada de ello.

En el espacio destinado a los 80? tuve la respuesta, la obra de Alejandro Kuropatwa, mostraba una boca tomando una pastilla. Era una pastilla para el olvido.