Pennwick

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Todos los viernes en el adorable e íntimo escenario de Pan y Arte, humor fresco e inteligente para comenzar el fin de semana.
¿Es posible pasar en cuestión de segundos del ámbito porteño de San Juan y Boedo a una isla desierta en medio del océano?.
Gracias a la magia del teatro y a Miguel Arenillas, la respuesta es más que afirmativa.
Los viernes en el tradicional Pan y Arte se presenta una comedia que alude a nuestra propia crisis, enfrentada en este caso por personajes tan valientes como torpes, pero sobre todo, exponentes del más verdadero patriotismo.
Todos los habitantes de la isla se han marchado en un crucero de primera clase huyendo de sus acreedores. Al no poder pagar ?su? deuda externa, prefieren huir, e instalarse en otra isla, para que la historia comience una vez más.
Sólo Matchwick y Setwick, eligen quedarse en su tierra a la espera de la más que segura llegada de los invasores (ahora propietarios de la isla)
A través de una maravillosa puesta en escena – Pennwick cuenta con una muy sencilla pero lograda escenografía-, Arenillas nos transporta entonces a la mismísima playa de la Isla de Pennwick, donde sus heroicos protagonistas preparan diariamente estrategias para evadir una muerte segura.
Los actores, Juan Pablo Carrasco y el propio Arenillas, se hallan más que a la altura de la representación. Sus personajes, tan ocurrentes como ingenuos, por momentos provocan risa y por otros son enternecedores. Ellos, los antihéroes, permanecen con solo un fusil sin balas, una pistola de juguete, un cuchillo y un tenedor, firmes en sus convicciones gracias a las acertadas máximas de Teobald Pennwick, el fundador de su isla. ¿Podrán enfrentar a los invasores, podrán defender su tierra cuando ya todos los demás se han ido?
Arenillas nos propone un punto de vista diferente frente a lo que sería una tragedia más que conocida para nuestro país. El humor, elemento esencial dentro de la representación, neutraliza la crueldad de la situación propuesta. Sin embargo, esta realidad, la soledad de la isla de Pennwick, la irresponsabilidad de sus desertores, la intransigencia de sus acreedores siempre se halla presente.
Pennwick alcanza así un delicado equilibrio entre un futuro incierto y el humor y optimismo de aquellos que, más firmes que nunca, están dispuestos a enfrentarlo.

Publicado en Leedor el 23-07-2007