Quién mató a Rodolfo

0
5

Dos notables bailarinas en una obra que propone una relación entre victima y victimario. ¿Quién mató a Rodolfo?

Sin alusiones a ningún acontecimiento histórico nacional ¿Quién mató a Rodolfo? es el reestreno de una obra de arte que se mete de lleno en la temática de la violencia.

Y esta afirmación es literal, puesto que desde el vamos estamos en presencia de una extremada agresividad a partir de la palabra.

Pero de algún modo el límite entre nosotros y esta primera acción está dado por la proyección de la imagen de video. Poco a poco los fotogramas comienzan a ceder su lugar al sufrimiento corporal para que éste sea el único que padece y busca reencontrarse con lo que más le hace daño al sujeto; ya sea desde el encuentro con el otro como a través del recuerdo de situaciones violentas gracias al ejercicio de la memoria.

La reposición de la creación coreográfica de Mey-Ling Bisogno e Ivana Saparti intercala pequeñas escenas de monólogos con duos y solos bailados.

En ellos, dos mujeres jóvenes se entrelazan para construir una relación amo/esclavo sin explicitar los motivos pero si presentándonos las consecuencias.

Sin embargo la pieza no enfatiza la construcción de un vínculo sentimental ni psicológico, sino que, como dice una de sus protagonistas, todo gira en relación a la “acción y reacción” de cualquier sujeto enfrentado a situaciones extremas. Y el único que acciona y reacciona es el cuerpo a través de caidas bruzcas y rodadas en el suelo para luego suspenderse en el climax del movimiento, cuando el cuerpo agotado no da más y tan sólo queda una voraz respiración. Y así todo volverá a empezar…

Cuando toda la escena es caótica por la excelente combinación de música, movimiento e iluminación, nada parece detener el accionar de estas dos mujeres, víctima y victimario.

Además, ¿Quién mató a Rodolfo? tiene la fuerza para sorprendernos a través de sus pequeños giros de humor negro y la originalidad en el uso de elementos desconcertantes.

Una obra muy bien pensada e interpretada gracias a dos bailarinas que se sumergen de lleno en sus roles para, en un estado de posesión final, cambiar los hilos de la acción y desconcertar en un instante a cualquier espectador.

Publicado en Leedor el 12-07-2007