Balbuceantes

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Un absurdo con todas las letras la obra de Pavlosvky desafía el lenguaje jugando con la idea de fragmentación tanto del discurso como del sujeto. Tan solo un discurso en el fondo de la escena habita el espacio oscuro y profundo. Una voz murmura y se eleva y, a pesar de ver a aquel que las pronuncia, esa voz parece provenir de un lugar indeterminado.

Eso es Balbuceantes, la indeterminación absoluta. Ni quién, ni donde, ni cuando, resuenan como imperativos que nos obligan a suprimir cualquier sentido lógico.

Cuando apenas captamos pequeñas historias, las luces se apagan; cuando cada actor sigilosamente emite un juicio con atisbos de coherencia el silencio vuelve a suprimir todo.

La pieza está basada en la dramaturgia de Eduardo Pavlovsky y aquí se ven las conexiones con sus primeros absurdos existenciales. De este modo, todo gira en torno a la idea del vacio y el miedo del hombre al enfrentarse a la indeterminación y el sin sentido.

Es por eso que Balbuceantes indaga en estas temáticas desafiando los límites del lenguaje jugando con la idea de fragmentación tanto del discurso como del sujeto.

Todo se plasma en una puesta en escena repleta de cuerpos disociados como escenografía configurando un espacio en el que no existe ninguna locación realista. Tan solo un mundo posible más allá de del lenguaje y la coherencia.

A pesar de que el trabajo actoral le otorga cierto ritmo gracias al juego entre una dicción constante y otra con énfasis, Balbuceantes resulta por momentos demasiado estática. Por eso, la innovación perceptiva del inicio sede su espacio a la monotonía: el cuerpo del actor se desplaza lentamente casi al raz del suelo, la luz siempre tenue y las situaciones solo quedan en un pequeño rincón de la escena. Por esta razón parece no haberse aprovechado el potencial del manejo espacial.
Balbuceantes es un absurdo con todas las letras que destaca tanto el trabajo del actor como la iluminación, el sonido y la escenografía.
Para aquellos que siguen a Pavlovsky, esta obra posee su sello de autor, el de los inicios de su dramaturgia.

Pero indagar en temas filosóficos implica marcos teóricos complejos para la interpretación de este tipo de obras.Por esta razón Balbuceantes resulta una obra compleja y difícil a la hora de construir sentidos negados y para algunos espectadores necesarios.

Publicado en Leedor el 20-06-2007