Konstantinas Ciurlionis

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El cruce de las artes es hoy mucho más que una moda. Es una búsqueda que tiene asombrosos precursores. Uno de ellos, es un artista lituano prácticamente desconocido.Sinestesias: Konstantinas Ciurlionis

El cruce de las artes es hoy mucho más que una moda. Es una búsqueda que tiene asombrosos precursores.

En neurología, existen casos de personas que pueden percibir sensaciones de distintas fuentes con cualquiera de los sentidos. Por ejemplo, un sinestésico es alguien que escucha colores, ve sonidos, siente estímulos gustativos frente a ciertas texturas y huele imágenes.

El tema ha sido ampliamente estudiado por la neurología, ya que mucho puede tener que ver la química en ello. De hecho, la sinestesia suele ser uno de los principales efectos de las drogas psicodélicas, como la LSD, el peyote o la mescalina.

Todo sería hasta aquí muy científico si no fuera porque, casi un siglo antes de estas elucubraciones de la ciencia, el arte buscó reivindicar para sí el concepto de obra de arte total, donde se borren las fronteras entre las distintas maneras de expresarse. Anhelo de Baudelaire y los malditos franceses, Wagner, los simbolistas, Kandinsky, Ravel? tantos artistas que han buceado en un concepto integral de las artes y del arte con respecto a su propia vida, no sólo desde los sentidos, si no también como una actividad de conocimiento de sí mismo y el mundo. De hecho, esta manera de considerar el arte puede ligarse a la revolución de los paradigmas cognitivos en los que estamos inmersos desde hace 50 años.

En este marco es que queremos traer hasta nuestros días la referencia de un artista prácticamente desconocido: Mikalojus Konstantinas Ciurlionis (1875, Varena, Lituania – 1911, Pustelnik, hoy Polonia) pintor, escritor y compositor lituano.

Estudia en todos los conservatorios, completando una formación de tipo institucional académica. Primero, música en Leipzig y en Varsovia. Luego, pintura en la Escuela de Arte de esta última ciudad.

Su relación con otro artista de inquietudes muy parecidas y obra pictórica exquisita, Odilon Redon, lo lleva al dibujo. Su pobreza no le permite más que manejar materiales endebles, trabajando con pasteles y acuarelas sobre cartón. Su línea lleva una modulación musical muy intimista y es en el cruce donde este artista encuentra su mejor manera de estar cuerdo.

En ambas artes, y en una vida relativamente corta, llega a componer 250 piezas musicales y a dejar pintados otro tanto en cuadros.

Hablaba de sus obras como ?sonatas pintadas?, influidas por una fuerte espiritualidad que le hacía sentir experiencias místicas muy profundas. Incluso, roza la abstracción, en caminos muy cercanos a los de Kandinsky o Kupka.

Su obra es rara, enigmática y muy poco frecuentada por nosotros que estamos acostumbrados al predominio francés del simbolismo. Para recorrerla hay que visitar el Museo Nacional de Kaunas, Lituania.

Publicado en Leedor el 1-07-2007

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