Eco Borgeano

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Cuando entré en ?La misteriosa llama de la reina Loana? la última novela de Umberto Eco, no lo hice de modo inocente. Buscaba un eco, que finalmente me encontró.Cuando entré en ?La misteriosa llama de la reina Loana? la última novela de Umberto Eco, no lo hice de modo inocente. Buscaba un eco, que finalmente me encontró.

El protagonista, Yambo, ha perdido su memoria, o ha encontrado el olvido de haber sido quien fue. A sus sesenta años no recuerda nada de lo que amó y de lo que odió, de sus miedos, sus fantasías e ilusiones. No recuerda más que datos enciclopédicos, y dice tener una memoria de papel.

Este accidente de su memoria, me hizo pensar que Yambo era una variación de ?Funes, el memorioso?, aquel personaje que inventara Borges, que padecía de un exceso de memoria, una memoria alucinatoria. Yambo menciona a Funes en la pág. 173.

En esta división, la de la memoria erudita separada de la memoria subjetiva, tal vez haya un problema. Y es la de que Yambo seguramente no almacena un ?todo saber?, sino una vasta selección, con una lógica seguramente organizada por las marcas que organizan, también, su memoria subjetiva.

Pero hay otro homenaje, que no está declarado, pero en el que mi memoria me auxilió, esa misteriosa llama de la memoria libresca que cada quien tiene a caprichosa disposición.

En las páginas 139 y 140, Yambo cuenta que:

?La metafísica del infinito y el cálculo infinitesimal los aprendemos de pequeños, sólo que todavía no sabemos lo que estamos intuyendo, y podría ser la imagen de una Regresión Sin Fin o, al contrario, la espantosa promesa del Eterno Retorno, y de la rotación de las épocas que se muerden la cola, porque, una vez llegados a la última caja, de existir una última caja, en el fondo de ese torbellino nos descubriríamos quizá a nosotros mismos con la caja del principio entre las manos. ¿Por qué me hice librero anticuario si no era para remontarme a un punto fijo, al día en que Gutenberg imprimió la primera Biblia de Maguncia? Por lo menos, sabes que antes no existía nada, o mejor dicho, existían otras cosas, y sabes que puedes pararte, porque, si no, no serías el librero sino descifrador de manuscritos. Se elige un oficio que se concentra sólo en cinco siglos y medio porque de niños se fantaseaba el infinito de las cajas de aguavichí?

Recordé la primera frase, que en un texto en 1939, Borges publica con el nombre de ?Cuando la ficción vive en la ficción?. El texto comienza así:

?Debo mi primera noción del problema del infinito a una gran lata de bizcochos que dio misterio y vértigo a mi niñez. En el costado de ese objeto anormal había una escena japonesa; no recuerdo niños o guerreros que la formaban, pero sí que en un ángulo de esa imagen la misma lata de bizcochos reaparecía con la misma figura y en ella la misma figura, y así (a lo menos, en potencia) infinitamente? Catorce años o quince años después, hacia 1921, descubrí en una de las obras de Russell una invención análoga de Josiah Royce.?

Umberto Eco ha escrito respecto de Borges :

?Recuerdo que tenía 22 o 23 años cuando se publicó por primera vez Ficciones. Se habían hecho unas 500 copias, prácticamente nadie se había dado cuenta. Entonces vino un poeta italiano (¿Sergio Sogni?), que me dijo: “Lea este libro. Es de un argentino que nadie conoce aquí”. Me enloqueció. Me pasaba noches y noches leyéndoselo a mis amigos. Me reconocí de inmediato en Borges. Fue un amor a primera vista. Desde mi juventud, cuando Borges apenas tenía 1000 lectores en Italia. Era un desconocido en ese momento (estoy hablando del año 1955 o 1956). Evidentemente, hay una suerte de homenaje en “El nombre de la rosa”, pero no por el hecho de que haya llamado a mi personaje Burgos. Una vez más estamos frente a la tentación del lector de buscar siempre las relaciones entre novelas: Burgos y Borges, el ciego, etc. Simplemente me gustó la idea de tener un bibliotecario ciego y le puse el mismo nombre de Borges, pero en ese momento todavía no sabía que iba a quemar la biblioteca. Es una alegoría. Al igual que los pintores del Renacimiento, que colocaban su retrato o el de sus amigos, yo puse el nombre de Borges, como el de tantos otros amigos. Era una manera de rendirle homenaje a Borges.?

Publicada en Leedor el 22-06-2007