La maldición de la flor dorad

0
3

Cierre de una trilogía de Zhang Yimou
Zhang Yimou es un director muy conocido en Argentina, dado que la mayor parte de sus largometrajes han sido estrenados localmente. ?La maldición de la flor dorada?, su más reciente producción, es la décima (sobre un total de quince) que se distribuye en nuestras salas, marcando además el regreso de su actriz predilecta luego de más de diez años de ausencia. El lector cinéfilo sabrá sin duda reconocer que nos referimos a Gong Li, ex pareja de Yimou, a la que hacía algo más de diez años que no dirigía. El dato adquiere más relevancia si se considera que ella había debutado en el ?Sorgo rojo?, opera prima del realizador chino, y que estuvo en sus siete primeros films que incluyen a ?Judou, amor secreto?, ?Esposas y concubinas? y ?Qiu Ju, una mujer china?. En los últimos años Gong Li participó en algunas obras importantes como ?2046? de Wong Kar Wai y ?Chinese Box? de Wayne Wang y más recientemente en dos megaproducciones norteamericanas: ?Memorias de una Geisha? y ?Miami Vice?. Es entonces saludable el retorno de la actriz a una gran producción, de las más costosas producidas en China, mostrando que no ha perdido ni belleza ni tampoco talento.

En cuanto al director, en 1999 sorprendió con dos producciones de bajo presupuesto pero buen nivel cinematográfico: ?Ni uno menos? y ?El camino a casa?. Esta última marcó además el debut de la actriz Zhang Ziyi, a quien volvería a dirigir en el 2002 en ?Hero? y más recientemente en ?La casa de las dagas voladoras?. Cuando todo parecía indicar que la trilogía, que ahora se completa con ?La maldición de la flor dorada?, volvería a contar con la joven actriz, también vista en ?El tigre y el dragón?, reaparece en su lugar Gong Li.
La explicación probablemente responda a que el rol de la emperatriz requería una actriz más veterana y seguramente también a un acercamiento entre Li y Yimou. La otra novedad es la participación del conocido Chow Yun-Fat como el emperador, que sólo piensa en cómo puede sacarse de encima a su segunda esposa. Agréguese a esto la distinta postura de los tres hijos, no todos de la misma madre, lo que llevará a un enfrentamiento militar en la parte final con enormes movimientos de masa y una definición donde claramente se percibe la influencia de la obra de Shakespeare. El esplendor de las imágenes difícilmente deje indiferente a los espectadores aunque debe reconocerse que la historia es menos atrapante que en otras producciones anteriores de la dupla. Por momentos los efectos especiales que permiten, a través de maquetas y el uso de la computadora, crear grandes espacios (palacios, campos de batalla) por los que circulan miles de personas resultan algo artificiales y hacen perder algo de credibilidad a las imágenes. En cambio, están mucho más logradas las escenas de interiores sobre todo cuando dan a los excelentes actores, no sólo los ya nombrados sino a otros con roles menores pero gravitantes, la posibilidad de expresarse.
Pese a las objeciones antes señaladas, ?La maldición de la flor dorada? posee suficientes méritos que la hacen recomendable, sobre todo cuando se la compara con otras grandes producciones en cartel que repiten esquemas con los mismos actores y muy leves variaciones en su temática.

Publicado en Leedor el 21-06-2007