Alice Cooper en Buenos Aires

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Tras una espera de algo más de diez años, el regreso de un grande del rock a Buenos Aires
Cuando se establece un ranking de las más grandes bandas y solistas del rock, desde sus comienzos hace algo más de 50 años y hasta la fecha, normalmente se observa cierto predominio de artistas británicos. Bandas de los ?60 tales como The Beatles, The Rolling Stones, The Who, Pink Floyd y Deep Purple y solistas, que en su mayoría debutan a inicios de los ?70, de la talla de Elton John, Eric Clapton, David Bowie y Rod Stewart parecen confirmar dicha preponderancia.

Sin embargo, no es posible ignorar que en sus inicios fueron norteamericanos como Hill Haley, Elvis Presley, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis y Little Richard los que tempranamente lanzaron este género musical en la década del ?50.

El caso de Alice Cooper es bastante singular ya que pese a haber nacido en los Estados Unidos, hace casi 60 años, su consagración mundial a principios de la década del ?70 se produjo en forma casi simultánea en su país de origen y en Inglaterra. En el año 1972, el tema homónimo de su quinto album, ?School?s Out?, alcanzó la séptima posición del ranking estadounidenses pero llegó a ocupar el ?Top One? en Gran Bretaña. Se podría arriesgar que la música del artista que recientemente nos visitara se ?acerca? mucho, en cuanto a nivel de calidad, a la de sus pares ingleses. Sería justamente esa percepción del público inglés la que explicaría el record de ventas antes señalado.

El concierto en el Gran Rex del 14 de junio pasado estuvo plagado de problemas, sobre todo a nivel de la organización. Programado para las 22 horas y pese a la molesta lluvia, las puertas de acceso sólo se abrieron varios minutos después de dicha hora cuando la lógica protesta del público arreciaba. Después fue posible saber que el atraso se habría debido a los problemas en Ezeiza y el consecuente tardío arribo de los equipos de música. Las razones esgrimidas no lograron satisfacer a nadie ya que se supone que un show de importancia como el de Alice Cooper hubiese requerido de pruebas técnicas muchas horas antes de su inicio. El numeroso público que se agolpaba para entrar lucía vestimentas típicas (profusión de cuero negro y tachas) de fanáticos del ?Heavy Metal?, muchos de cuyas bandas e intérpretes (Kiss, Motley Crue, Marylin Manson) fueron influenciadas por nuestro ilustre visitante. A la luz de la brillante demostración musical que siguió, a partir de algo más de las 23 horas, sólo puede agradecerse que se haya llevado a cabo y sobre todo que no fuera suspendido o incluso anulado.

El clima se empezó a caldear cuando, como segundo tema de la noche, se escuchó ?No More Mr. Nice Guy?. Apoyándose sucesivamente en un bastón y luego en una muleta, justamente cuando interpreta ?I?m Eighteen? (que obviamente ya no tiene), fue demostrando que, además de ser gran músico, Alice Cooper es un verdadero showman. Porque de eso se trata, no de un simple recital sino de un espectáculo por cuyo escenario circulan de golpe figuras tipo zombie o una chica (Calico, su hija en la vida real) que parecía destinada a sufrir las peores torturas.

Muy atinadamente Alice Cooper prefirió concentrarse en su producción de la primera mitad de la década del ?70. De su ?Greatest Hits? del año 1974 ejecutó un ochenta por ciento y en particular del que quizás sea su mejor disco, ?Killer?, casi todo. Inolvidables fueron las interpretaciones de ?Halo of Flies? con gran despliegue de la batería de Eric Singer, nada menos que ex baterista de ?Kiss? y muy aplaudido por el público, así como la macabra y riquísima (musicalmente) ?Dead Babies?.

Casi dos horas duró el show que incluyó su famoso número en que continúa cantando aun después de que le aplican una camisa de fuerza. Al final luego de la esperada ?School?s Out?, Alice Cooper se despidió con algunos más de sus famosos clásicos como ?Billion Dollar Baby?, ?Poison? y ?Elected? y nos dejó un recuerdo que será difícil de borrar por mucho tiempo.

Publicado en Leedor el 23-06-2007