Rainer Werner Fassbinder

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Dueño de una mirada vibrante, de una sensible sustancia. Un artista potente, turbulento, explosivo.25 años sin 13 lunas

Soy un evadido,
luego que nací
en mi me encerraron
pero yo me fui
Mi alma me busca
por montes y valles
ojalá que nunca
mi alma me halle.
Fernando Pessoa

Rainer Werner Fassbinder fue un artista temperamental e inquieto, no sujeto a escuelas ni a tendencias determinadas, respondió al asunto que lo motivaba dentro de su íntimo concepto de las cosas sugerentes y determinadas por el momento emocional. Cumplió consigo mismo, antes que con la materia -esa materia que a veces esquiva, pero que también sabe ceder satisfacciones a quienes la domine-, estaba tan convencido por el proyecto imaginado que jamás miraba para atrás, siempre avanzo con una velocidad ágil y nunca tomo descanso en su camino. Al respecto fue muy claro cuando dijo; ?Ya dormiré cuando este muerto…

De cualquier manera… Cuantas cosas que no se ven pero ocurren en ese lapso en la psiquis de un creador… Aunque sí, se las verá: aflorarán, conscientemente o no, en su obra. Pocas veces me he planteado esta reflexión. Se está acostumbrado a valorar determinada obra como si está fuese actual, como si no perteneciese, en cambio, y por partes iguales, tanto al pasado como al futuro.
Creo que este estar a medias entre la luz ?lo que esta por delante? y la sombra ?lo que queda por detrás? se alimentan de las raíces de la permanencia, lo temporal más allá de las medidas del tiempo, lo que no sufre mudanza.
En un día gris, tormentoso, en tanto contemplaba otra tempestad no menos sonora, no menos visual, pero mental: la de Fassbinder a través de sus películas. Recordaba -¿quién es capaz de acallar la memoria?- casi en totalidad de su obra, en los que sus ideas saturaban a sus fotogramas, decía prácticamente todo lo que pensaba, sin preocuparse demasiado en los prejuicios ni en los principios…
25 años (antes o después)…quizás sea la interrogación de que el tiempo existe o no. Lo más imaginable es que nos deje algo en el camino, para que nuestra búsqueda tenga algún sentido…

Con respecto a Fassbinder, ese misterioso discurrir de los días ha sido con él generoso, ya que ha dejado en sus composiciones visuales, justamente, una extraña alianza entre materia y misterio, entre dependencia y libertad, entre el acierto y el error, entre eso que los entendidos definen como homo faber y homo ludens, sin descartar al imprescindible homo sapiens…

Porque la obra de Fassbinder se halla, ahora más que nunca, inmersa en clima. Ya se trate de sus argumentos, de sus personajes, de sus actores, de sus técnicos, de sus adicciones, de sus amores y odios, entre otros ?cosas que lo obsesionaron, cosas que lo beneficiaron y lo perjudicaron a y de los que cada vez, siquiera ilusoriamente, se liberaba mediante la catarsis que significaba: filmar – , de una soledad al desnudo o del paisaje más caótico que ecologista, tal cual lo que veía él…, reflejos de dos estados anímicos: de su alma y de su mente. Que se ha vuelto, en su trayectoria, cada vez más aguda, incansablemente, hacia la interioridad…, por la misma razón, hoy su obra llega desde muy adentro. Y pensando bien: no tanto por sus temas (en el fondo, simples accidentes por más que se prefieran unos antes que otros), sino por la manera según la cual los trataba.

El contrapunto fundamental que debe resolver un director, el de las opciones, los contrastes e incluso las contradicciones entre la luz y la sombra que hay en cada escenografía a interpretar, hoy por hoy está en la obra de Fassbinder alguien que, con instinto, con sensibilidad (sobremanera con esta última), conocedor de todos sus secretos, poseía, para cada problema, la solución exacta. Fue un artista, dueño de una mirada vibrante, de una sensible sustancia con que atrapaba e impregnaba con emulsiones las emociones en todas sus magnitudes. Fue un artista potente, turbulento, explosivo: maneras que eran su modalidad de existir. A través de esas modalidades dejo un estilo de captar y transmitir sensaciones, estados anímicos, encuentros y desencuentros, que cautivan en su potencial, que demoran al entorno de él con entusiasmo y la plenitud, y que constituyen, en esencia, un luminoso y envidiable actitud ante la vida.
Hizo explorar el mapa del dolor humano en sus facetas múltiples, -atrevesados por el nervio, incansable, con su mirada desde la mirilla de la cámara- que se vuelven aun más doliente a quienes hoy miramos a sus películas.
En su obra, a medias sumergidas en una densidad trágica, queda lugar para la poca por no decir nada de esperanza.
La ambivalencia (que en su caso no significa indecisión) retorna, con una insistencia inusual que exige que se valore como lo que realmente implica: nuestra dualidad, entre la condición de efímeros de que estamos hechos, y el fuerte y angustiante llamado a sobrevivirnos, a perdurar, aún a pesar de nosotros mismos.
En la actualidad, Fassbinder responde, entonces, a la más urgente pregunta de nuestro tiempo: la del necesario equilibrio entre esencia y existencia, cuando la primera parece a punto de quebrar en exclusivo interés de la segunda.
De allí el carácter melancólico, y hasta nostálgico de su obra… Quiere rescatar el futuro en función del pasado, y no a la inversa. Sólo sabiendo qué sus valores estéticos ?firmes, innegables-, en su obra han echado raíces profundas, ávidas, en una dimensión inusual de la criatura: más en lo que no se ve que en la que se ve.
Lo de Fassbinder es un valioso punto de partida con lo que intentó transmitirnos.
Y el artista, el creador, cuyo destino es el de moverse entre penumbras y entre vagos resplandores, está de más señalar, como Fassbinder hizo lo que hizo, a costa de su duro e incomprendido modo de ser que lo caracterizaba.

Rainer Werner Fassbinder dejo de producir ya hace muchos años, dejando una herencia como patrimonio, una obra incomparable para las varias generaciones venideras.

Sigue el ciclo Fassbinder en la Fundación Cineteca Vida

Viernes 29 de Junio 2007
LA LIBERTAD DE BREMEN

LAS FUNCIONES SON A LAS 20.45 Hs.
EL FRUTERO DE LAS CUATRO ESTACIONES
*con: Hans Hirschmüller, Irm Hermann, Hanna Schygulla, Andrea Schober, Gusti Kreissl, Heide Simon, Kurt Raab, Klaus Löitsch, Karl Scheydt , Ingrid Caven.
*Duración original: 89 minutos. *Origen: Alemania. *Año: 1972. *Procedencia: Instituto Goethe.

Esta película todavía está inmersa en esta temática de la imposibilidad de superación de la ideología por el individuo. Pero tal vez por primera vez en la obra de Fassbinder, articula el problema de la no-comunicación en términos de clase. Aunque antes habría que definir la clase social como el lugar imaginario, y no descrito, no expresado en imágenes, en el seno del cual evolucionan unos personajes, que pertenecen a unas clases sociales que llevarán al pobre vendedor ambulante a un suicidio voluntario y público, tienen como punto en común ser mujeres.
De ello no habría que deducir que la historia contada por Fassbinder puede ser leída de una manera sociológica o de una manera psicológica. Si en efecto, es admirable que los personajes representados tropiecen con diferentes categorías, no es admisible que nosotros les juzguemos según esas mismas categorías.
Rainer Werner Fassbinder

LA LIBERTAD DE BREMEN
*con: Margit Carstensenhe), Ulli Lommel, Wolfagang Schenck, Walter Seydmayr, Wolfgang Kieling , Rudolf Waldemar Brem,
Kurt Raab, Fritz Schediwy, Hanna Schygula, R.W.F., Lilo Pempeit.
*Duración original: 87 minutos. *Origen: Alemania. *Año: 1972. *Procedencia: Instituto Goethe.
Evidentemente La libertad de Bremen no es una simple obra sobre la emancipación, sino que también se dirige contra la clase de emancipación que normalmente se practica. Por otra parte, considero que el asesinato que cometen tanto Geesche como Whity representa en realidad el intento de resistencia de los oprimidos. Sólo que no es la manera adecuada, y es aquí donde hay que esclarecer a la gente para mostrarle cómo resistir sin terminar en el desierto.
Más allá de cualquier planteamiento moral fácilmente descalificador o redentorista, su interés es mostrar el asesinato como otro camino que posibilita la liberación femenina y la asunción plena de la protagonista como mujer. Pese a ser una elección fatal era la única posible en el caso de Geesche, siempre en sintonía con la idea reiterada por Fassbinder de la necesaria rebelión del oprimido para recuperar su espacio moral y su dignidad, aunque sean gestos finales y efímeros. FERNANDO GABRIEL MARTÍN. Madrid/España
AUSPICIA GOETHE INSTITUT de Buenos Aires

BOULOGNE SUR MER 549 (teatro IFT) Tel. 49 63 75 91
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Publicado en Leedor el 22-06-2007