Pequeña Orquesta Reincidentes

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Un exquisito recorrido desde el último disco de Pequeña Orquesta Reincidentes, hasta el Ensamble de Arte de Chicago de Lester Bowie, pasando por Atitayteté de Chúcaro, en nota imperdible del profe Alegre.Un poco más de música.

Hay unos cuantos a quienes no les interesa la igualdad. Repudian la justicia y concentran todo, dinero, esteros, medios, cuadros (porque hasta piensan que ahí está el arte!), lagunas, ferraris, glaciares, edificios de 247 pisos, mas medios, estepas y multimedios.

Todo para comerte mejor, para sacarte el agua, los bosques de niebla, la selva umbría. Y el petróleo también.
Entretanto seguimos soñando, seguimos escribiendo, transformamos la materia, ponemos un pasacalle, elegimos decano, aramos la tierra, miramos por el microscopio, ponemos la semilla. Algunas radios suenan porque el eter es gratis y los negociados se lo permiten, otras radios sueñan y comunican.
Luchamos en la calle, hacemos piquetes, asambleas, batallamos y tratamos de que se nos entienda y por eso hablamos en nuestra lengua.
Entonces, si amar, escribir, soñar y luchar lo hacemos en la lengua que nos identifica no entiendo por qué la Pequeña Orquesta Reincidentes saca un disco que se llama Capricho en el que los tres primeros temas lo cantan en inglés.

Lo peor es que pierden identidad, se vuelven una banda que hace covers y busca ser. Luego retoman un poco su estilo.
Tengo la sensación de que andan con el motor fundido. Esa misma la tuve el año pasado en el ND Ateneo. Como que les falta descansar un poco, recuperar objetivos y tal vez dejar esas sangrías buenas pero debilitantes como Me Darás Mil Hijos. No se puede estar en la taquilla, vender pochoclo y saltar del trapecio.

Puede ser que hayas cambiado / puede ser que seas así / puede ser que no tengas miedo / puede ser que sigas corriendo / puede ser, o puede que no.

El tema conmueve, moviliza, plantea y facilita el olvido del mal paso en inglés.
He aquí las primeras tentativas de un manifiesto.
Pequeña Orquesta Reincidentes: no importa que la gente no brame su nombre. No importa si los jóvenes no saben quiénes son porque no están a la venta sus ideales.
En una época de vacíos ideológicos que dejan a la deriva a la gente, cantar, escribir y soñar un poco en castellano no le viene mal a nadie.
Es más ustedes ayudan a que uno zafe de la globalización.

***

Cuando escuché a Chúcaro lo hice con la predeterminación de su nombre. Esperaba algo salvaje, arisco, bravío, como una piedra en el zapato?
La verdad es que resultó de terciopelo. El nombre como una contradicción.
El cd se llama Atitayteté y me trae lejanas de reminiscencias de Soluna, Jaivas?
Entonces me dije que hay músicas que no se pueden escuchar de frente, hay que hacerlo soslayadamente y como de casualidad. Ahí tiene un poco más de brillo.
Es que las canciones pueden ser una historia, mía, tuya, nuestra, eso no quita de que sean multitud. Y una canción es una percepción de la realidad, hace que las cosas y relaciones que nos rodean cobren significado en el contexto de mi, tu, nuestra vida.
Hay un inicio de esto en Chúcaro. Claro que deberían hacerle honor a su nombre, sin remordimientos ni a-prioris que te mitigan y domestican.

***

Internet bien usado es un centro de recursos para todo. Digo que en Internet hay gratis libros y músicas.
Falta el vino. Para eso están los amigos?
Decía que si uno dispone de un buen programa para bajar música entonces nada mejor que empezar a conocer a Lester Bowie (1941-1999).
No es ninguna vanguardia. Eso sería quitarle méritos por encasillamiento o reduccionismo fútil que supone la dominación de lo que aparece como no pensado, imaginado o soñado.
Lester armó el Ensamble de Arte de Chicago y se dio lujos.
Por ejemplo, explorar.
Por ejemplo, aventurar.
Por ejemplo, coquetear con el abismo.
Por ejemplo, burlarse.
Atributos o virtudes. No importa. Lester supo, pudo y quiso hacer lo que hizo.
Después de ese viaje iniciático volvió.
Ni manso ni domesticado.
Siempre está la sensación de que no sabe tocar la trompeta porque el sonido sale como sucio, pegajoso, agresivo, como remontando la corriente o tal vez abriendo paso a puro machetazo.
Ahí está. Como dejando sombras, espíritus, duendes alrededor de uno.
Es una experiencia que trasciende lo estético porque la música tiene cuchillos unas veces. Otras te besa y levitas con la dueña de tu universo.
Entonces el viaje lo inicia uno. Y no vas solo ni a la deriva. Te guía el viejo Lester y te acompañan los tuyos. Tu propia Armada Brancaleone.

PS: Querido lector. También puedes poner en tus alforjas a Pee Wee Russell, Hermeto Pascoal, Fela Kuti, Goran Bregovoic, Dino Saluzzi?

Publicado en Leedor el 1-05-2007

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