Retrato de una Pasión.

0
9

Sin caer en la típica biopic y con una bellísima Nicole Kidman se retrata un período en la vida de una de las artistas má importantes de EEUU.“Disparame” (Shoot me) que me gusta.

?Mi sueño favorito es ir a donde nunca he ido?.
Diane Arbus.

No es común que a la cartelera porteña lleguen películas que se “arriesguen” a explorar el misterio de una artista. En general porque estos films son más complicados, oscuros y no aptos para la impaciencia del público llamado ?pochoclero?.

Diane Arbus, que falleció en 1971 a los 48 años, es considerada una de las artistas norteamericanas más importantes del siglo XX. Vivió hasta cierto momento de manera oprimida, primero por sus padres y luego por las convenciones de las mujeres de fines de los 50´.
Su marido, reconocido fotógrafo de almanaques, la apoyó en su carrera aunque no midió las consecuencias de esa liberal visión para la época. Ya que Diane modificó la fotografía norteamericana a partir de su poco convencional visión de la belleza y la fealdad, retratando a seres marginales, como mendigos, travestis, gigantes, siameses, entre otros.

Steven Shainberg, el director de ?La Secretaria?, se interesó por esta artista desde muy pequeño, ya que su Tío recibía sus fotografías cuando aún no era conocida. Pese a que nunca la conoció, soñó siempre con realizar una película sobre su vida. Los derechos del libro ?Diane Arbus: Una biografía,? escrito por Patricia Bosworth pasaron de manos varias veces hasta que recaló en él. Fue interesante, entonces, que Shainberg y su guionista no hicieran la típica película que entra en el género de las biopic (palabra que surge de la mezcla de biography y pictures: películas) si no que se arriesgaran a retratar un período en su vida: posiblemente el más importante, el que tiene que ver con el descubrimiento de los gustos estilísticos.

Nicole Kidman, está espléndida, en un papel que recuerda mucho su interpretación en ?Retrato de una Dama? sobre la obra de Henry James, con su constante capacidad para emocionarse de manera ?natural?. Robert Downey, Jr. trabaja de manera muy interesante su tono de voz, ya que la mayoría del film aparece con su rostro cubierto por el frondoso pelo de su personaje Lionel. Es a él a quien Diane fotografía (Shoot: Dispara) cuando lo descubre como un extraño vecino. Las derivaciones de esa relación llevarán al film a picos dramáticos.

En otros momentos, el relato decae porque puede dejar fuera a los que no conocen la obra de Arbus, que tuvo especial atención para los llamados ?freaks? de aquella época. Las dos horas de duración también pueden atentar contra un ritmo más fluido de este retrato polémico, fantasioso e intenso de una artista tan singular.

Publicada en Leedor el 3-05-2007