Marinero

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Cinco hermanas repiten una antigua ceremonia familiar al amanecer. Procuran hablar para no dormirse pero escucharse, les hará un daño irreparable.

Un melancólico ritmo de cabezas, piernas y brazos.

De la oscuridad total, en la que son sumergidos los espectadores de la Sala del Patio de Actores, surge una fantasmagórica visión: cinco mujeres, agazapadas en posturas sólo naturales para una composición pictórica, constituyen una unidad orgánica, adornada por un melancólico ritmo de cabezas, piernas y brazos, todos en direcciones diferentes.

Sentadas en un sofá, con la única compañía de un pálido cuadro colgado por encima de él y una mesita lateral que sostiene un equipo de música, repiten una antigua ceremonia familiar: esperar juntas el amanecer cuando una de ellas cumple años.

El movimiento de un único brazo parece querer quebrar el mandato implícito, intentando romper el silencio al encender el equipo, pero en seguida es reprimido. Todos los movimientos son calculados, el espacio es reducido y las aprisiona como un marco invisible, tal vez como al pobre pececito que sostiene la hermana mayor en una bolsa de plástico, siendo éste su regalo. Ellas “procuran hablar para no dormirse, pero escucharse les hará un daño irreparable”.

Dice Martín Flores Cárdenas, autor y director de “Marinero“: “Jamás hubiera pensado que un texto mío pudiera ser inspirado por la obra de Pessoa. Pero cuando leí “Drama Estático en un Cuadro” funcionó como un disparador inmediato. El inventarse un pasado, los sueños y la realidad, el mar, son todos temas recurrentes en mi imaginario ahora como escritor, pero también desde muy chico. Las historias de náufragos, por ejemplo, siempre me apasionaron y eso llevó a que, a la hora de sentarme a escribir, me apropiara del texto original de una manera afectiva. Como si fuera una historia que soñé de chico y de grande me la encontré escrita por otro y ahora finalmente la hubiera recuperado”.

Una fusión de sueños, penas y amores reales y fantásticos, aunados por una particular fascinación por el mar, cobra vida en el relato de cada actriz, en un clima sumamente denso bien logrado por ellas y plagado de contrastes (silencio-música, estatismo-ritmo, luz-oscuridad) que justifica la brevedad de la obra.

Publicado en Leedor el 30-04-2007