El tiempo

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Atrapante y entretenida, una película de amor que desmiente que todo el cine asiático sea austero o basado en la inacción.

El BAFICI siempre fue amigo del cine asiático, aunque cada tanto va cambiando el país. Primero se obsesionó con Japón, luego con China, ahora con Corea. Como el resto de los festivales del mundo, desde que Kim Ki-duk y sus compatriotas explotaron con una serie de películas originales y con gusto asiático, pero no del todo alejadas del cine más tradicional. Lo que además las hizo más atractivas comercialmente y les permitió, de hecho, tener varios éxitos internacionales.

Entre la oferta coreana de este año, el BAFICI ofrece el último opus (por ahora) de Kim Ki-duk, El tiempo. Que tiene un título más pretencioso que su contenido y no del todo exacto. Porque es una historia de amor y de celos que tiene bastante de esperar que pase del tiempo, pero mucho más de neurosis. Aquí, una joven mujer, extremadamente celosa y segura de que su novio se aburrirá de ella eventualmente, decide desaparecer súbitamente para hacer cirugía estética y cambiarse totalmente el rostro. A pesar de ciertas inverosimilitudes del guión (¿cómo puede ser que él no se dé cuenta, cuando ella regresa, que es la misma mujer? Se cambió la cara, pero no el resto del cuerpo ?y a esto tampoco ayuda que la actriz que interpreta al personaje tras el cambio de cara sea más alta que la primera?), El tiempo es una historia de obsesión y de un amor bastante loco, de personas que no se creen dignas del amor, y para quienes una relación es más un juego de seducción que un vínculo basado en el afecto.

Hay aquí otra gran actriz asiática, Seong Hyeon-ah, que juega con lo divertido que a su personaje le parece haberse cambiado la cara y confundir a su amado, pero que cuando debe cargar con escenas dramáticas y donde su personaje está desquiciado, resulta igual de convincente y atrayente.

Kim Ki-duk, lejos de la perfección formal y de tono que tenía la que quizás sea su mejor película, Pimavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera, coloca a veces situaciones y diálogos que disparan la risa en medio de momentos de tensión dramática o suspenso. Si es a propósito, quizás sea una técnica para distender, o una forma del director de decir que no es tan serio y austero. Pero la verdad es que no convencen del todo, y quizás sean el único punto débil de una película, por otro lado, atrapante y entretenida, de amor, que desmiente que todo el cine asiático sea austero o basado en la inacción.

Publicado en Leedor el 12-04-2007