La marea

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La maternidad como fondo de un paisaje interno, trágico y alucinado.Una mujer pequeña hacha en el bosque, camina kilómetros para buscar agua varias veces, carga un perro herido, cocina en una fogata.

Podría parecer la enumeración de una serie de tópicos de alguna película antropológica sin embargo no. Tanto el paisaje, como el drama que lo sustenta, o en algún momento el tratamiento de la imagen, recuerda a Como pasan las horas de Inés de Oliveira Cézar y por transitoriedad a la estética de Sokurov, (¿puede decirse a esta altura que ya tiene sus discípulos estéticos en el cine argentino?). El paisaje interno, trágico, alucinado, sostenido por planos largos, panorámicas lentas, extremada la falta de diálogo y música, suficiente con el viento y las olas del mar.

La Marea, ópera prima del argentino Diego Martínez Vignatti es una coproducción entre Argentina y Bélgica. Rastrea sin demasiada insistencia en lo simbólico: el agua y la maternidad, el puma y el perro, los caracoles: un apunte del registro del dolor que bordea la locura de una madre por la pérdida de su hijo. No hace falta demasiado más.

El color áspero del fílmico, más un apretado poder de síntesis y aletargados tiempos emocionales se suman a la conformación de toda una corriente del cine argentino de climas graves y sostenidos que habrá que analizar.

Publicado en Leedor el 9-04-2007