Bamako

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Una película africana que rompe con todos los clichés.
Abderrahmane Sissako logra romper con todos los clichés que determinan la mirada occidental sobre África. El hambre, desnutrición, pobreza, enfermedad son hechos concretos de la sociedad africana, pero no son los únicos. También hay intelectuales y personas conscientes de las causas de todos sus males, no sólo de las nefastas consecuencias.

Éste será el punto de partida desde donde el director inicia el filme, con el concreto objetivo de mostrarle al mundo que África es mucho más que lo que estamos acostumbrados a escuchar desde Occidente -sobre todo desde el norte- y que sus problemas no son tan diferentes de otros países del tercer mundo.

Un juicio que toma lugar en el patio de una casa (concretamente la casa donde el director pasó toda su infancia) enfrenta al pueblo habitante de la capital de Mali con los representantes del FMI y del Banco Mundial. En esta fusión entre los polos de lo público y lo privado, toma lugar una discusión política explícita. Discursos enfrentados se materializan en largos testimonios representados, por un lado, por jueces portavoces del sistema capitalista global neoliberal y, por el otro, intelectuales nativos del país tropical.

Las cuestiones intentan responder preguntas como por qué un continente que produce oro es tan pobre, o cómo es posible que más de un 80% del fondo estatal se destine al pago de una deuda externa cuando miles de niños mueren de hambre y desnutrición, o cuáles pueden ser las ventajas de una cultura globalizada cuando las migraciones no han sido más que viajes hacia la discriminación y el rechazo de aquellos que hablan de ?apertura? de nuevas posibilidades.

Obviamente, cada espectador se convierte en un ciudadano africano al escuchar los discursos de ambos bandos, al mismo tiempo que siente vergüenza de su previa, prejuiciosa y tan manipulada visión sobre los hechos que se discuten en el desarrollo del juicio.

A pesar de una estructura algo repetitiva en torno a las discusiones -que no criticamos por comprender la necesidad de explicitar algunas cuestiones obvias pero continuamente olvidadas frente a discursos dominantes- hay en el relato un gran acierto: insertar la esfera pública en el seno privado del patio de una casa, con innumerables elementos cotidianos que se perciben incluso desde los colores, logrando reivindicar una cultura que lucha por no disolverse y que cree en la posibilidad de una salida organizada desde el seno mismo de una sociedad conciente y con facultades. Un ejemplo de esto es el discurso de una escritora de Mali que asegura que los problemas de las mujeres de los que tanto hablamos en Occidente (la mujer relegada al hogar, etc.) son temas a resolverse, así como también los problemas de los hombres son puntos a discutir. Aquí vemos un claro ejemplo de la disolución de clichés de la que hablábamos en un principio.

Bamako es uno de los filmes que resemantiza un festival que no tiene desperdicio alguno. A no perdérselo.

Bamako se presentará por última vez este Domingo 8 a las 15:00, en Atlas Santa Fe. (Av. Santa Fe 2015).