Diarios marplatenses

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Estación Retiro y muchos mosquitos. Me pregunto si viajar un martes 13 no me está augurando desde el vamos un festival fallido. Segunda nota del Festival de Mar del Plata.Bitácora marplatense

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Estación Retiro y muchos mosquitos. Me pregunto si viajar un martes 13 no me está augurando desde el vamos un festival fallido. Después me acuerdo que no soy supersticiosa pero sí pesimista, con lo cual la sensación que algo va a ir mal ya está a priori, y entonces parto tranquila con la calma de estar acompañada por un fatalismo conocido. Un solo Havanna en toda la estadía marplatense, lo decreto antes de salir de Buenos Aires. Películas, lo que se consiga y de la calidad que sea, de la sección que sea, en la fila que sea. Hostel barato, terror fóbico de tener que compartir la habitación y el baño con extraños, el mp3 cargado con música nueva y qué libro me llevo para el viaje, check. Ah, la playa y el mar, las olas y el viento: bueno, todo eso también, si hay tiempo y ganas (lo dudo). Y entonces sí, terminal de Mar del Plata y zambullirme en el caos festivalero.

Anarquía de pensamientos: las señoras jubiladas entrando a ver cine ?raro? y saliendo indignadas porque este Johnny To es un violento que para-qué-te-voy-a-contar-Mabel; los aplausos después de cada presentación que nos dice que el cine Nos Vuelve A Hacer Felices; los perros de la costa que son lo más; el triángulo Ambassador-Cinema-Paseo; los Gianelli con sus helados tentándome en cada cuadra; leer Diarios de Ron de Hunter Thompson y pensar por qué me hace acordar tanto a Hemingway mientras un israelí toca la guitarra en el hostel; tomar de la Coca Zero de Rita, mi compañera de viaje, que insiste que es mejor que la Coca Light aunque yo pienso lo contrario, las fiestas oh so cool cinéfilas con música punchi-punchi pero poco baile, loco; Mesa ?Cine del mañana? con Quintín, contrariado, en adorable actitud tengo-problemas-a-resolver, disertando sobre sus conflictos con el emule mientras no puedo dejar de pensar que Jonathan Rosenbaum necesita un make-over o mínimo cortarse el pelo de manera simétrica y que el nivel de grositud de Peter Van Bueren es altísimo; cuántas calorías tenían 6 galletitas de salvado; qué lindo que es el chico que está adelante en la fila; estar con zapatos recién estrenados no fue la mejor idea para caminar por la peatonal; no puedo creer que me perdí la película de Zizek, a ver si de una vez por todas entiendo de qué la va Lacan; ¿cuántas películas viste? ¿y vos cuántas? ¿y vos? ¿che, se consigue la de Zizek en dvd?¿qué me recomendás, qué ni me gasto, qué es lo imperdible, cuál es la mejor?¿Cuándo me vuelvo a casa, a mi baño y mi cama, antes de que empiece el Bafici y arranque toda esta locura otra vez?

Meanwhile, cinema happens. Algunas de las películas, en pocas palabras:

Exiled (Johnny To): la mejor de todas las que vi ?y probablemente la mejor del Festival, punto. Historia de amigos leales que se la van a jugar al final a pesar de tener una salida, y van a hacer del sacrificio un momento cómico, hermoso, melancólico y festivo, todo al mismo tiempo. Cine noble, de caballeros cruzados -con una tonelada de oro como Santo Grial-, con mucha sangre, para horror de cierta parte de la platea, que no se da cuenta de que el color rojo embellece la película en cada plano.

La crisis causó dos nuevas muertes (Patricio Escobar y Damián Finvarto): el asesinato de los piqueteros Kosteki y Santillán estudiado desde el tratamiento que los medios ?y particularmente Clarín- le dieron al hecho, con entrevistas a quienes vivieron la represión policial en vivo y en directo y registraron lo que luego fue manipulado. Reflexión sobre cómo lo documental es susceptible de ser convertido en ficción, a la vez que demuestra que esa ficción, como todo relato, debe ser verosímil o no se sostiene en el tiempo.

Black Book (Paul Verhoeven y Sergei Loznitsa): película rara, con gusto añejo pero sin dejar de estar viva en cada escena. Superproducción europea, Segunda Guerra Mundial, historia de espionaje. Las cosas no pueden salir del todo mal si los nazis son los villanos. Erotismo como no se podría hacer hoy en Hollywood, humor en momentos raros, buenos actores. Entretenida, bah. No es poco en época festivalera, que da para películas que filman 3 horas un cactus con la excusa de que hay una mirada (quote) artística (end quote).

Container (Lukas Moodysson): un catálogo de clichés de película de estudiante de cine con Cuestionamientos Profundos: blanco y negro, voice over de Jena Malone con tono anémico en un rambling de ideas y reflexiones ridículas al estilo ?por qué voy a vivir yo si hay chicos que se mueren en África? (sic), un gordo que se deforma la cara con cinta scotch, una chica que está tirada por ahí, una bañera con comida, blah blah blah soy raro angustia existencial The End. Si había ironía en todo eso, quedé afuera. Family Guy parodió el típico corto de escuela de cine en unos de sus capítulos y lo hizo casi literal a esto, excepto que en un minuto. Por supuesto, es genial.

Síndromes and a Century (Apichatpong Weerasethakul): muchas ideas, muchos planos perfectos, todo en una superficie calma y clara. El cine del tailandés es así: tan amable, tan cándido, tan hermoso. La última escena, la de la clase de aerobics al aire libre, con la música pegadiza y la coreografía hipnótica es pura felicidad.

Pasolini, la ragioni di un sogno (Laura Betti y Paolo Costella): un documental un poco caótico y desprolijo, pero con un material de archivo muy interesante, que ofrece la posibilidad de que Pasolini le destruya varias neuronas al espectador durante una hora y media con su genialidad y millones de ideas, y que permite apreciar y entender realmente su condición de exceso al sistema que lo terminó aniquilando.

American Hardcore (Paul Rachman): Punk is dead. O quizás no. En MTV seguro que no está. Eso sí, cómo grita esta gente.

Domingo a la noche. Terminal de Mar del Plata, vuelta a Buenos Aires (esperemos que no a los mosquitos). Cantidad de películas vistas: 20; cadáveres de Coca Light/Zero: incontables; cinéfilos quemados: todos; visitas a la playa: una, de compromiso; Alfajores Havanna: uno solo (yes!). Basta de cine por un rato.

¿Qué se estrena este jueves?

Nota relacionada: 22º Festival de Mar del Plata

Publicado en Leedor el 20-03-2007