Paris, je t

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Una París de dos caras: el mundo bohemio y romántico donde se filosofa y se ama y la gran urbe moderna cosmopolita y multicultural.
Una ciudad para todos

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Las películas ?en episodios? son un fenómeno extraño. Compuestas de cortos o mediometrajes conectados por una temática, son, en el mejor de los casos, filmes desparejos. El que quizás sea el mejor de ellos, Historias de Nueva York, volaba alto con las contribuciones de Martin Scorsese y Woody Allen, pero aburría a más no poder con el incompresible episodio de Francis Ford Coppola. En años más recientes, 11?09??01, once cortos sobre los ataques del 11 de septiembre, fue un intento bastante fallido y olvidable, que apenas valía la pena por la realización firmada por Sean Penn.

Paris je t?aime, 18 cortos sobre o que pasan en París, uno por cada barrio de la ciudad, no escapa a la regla: es, por sobre todo, un film desparejo. Alcanza momentos muy altos cuando los directores convocados explotan al máximo la breve duración (5 a 8 minutos por corto) y se preocupan por narrar una historia con principio, desarrollo y fin. Por más básico que esto parezca, muchos de los cortos que conforman este film, incluso algunos firmados con directores con largas y respetables carreras, no son más que viñetas carentes de conclusión, que no tienen ni siquiera el remate final que hace que un corto ?cierre?.
Pero en la contracara de todo esto, hay cortos de verdadera calidad. Quizás los tres mejores sean:

?Loin du 16ème?, de Walter Salles y Daniela Thomas, con protagónico de Catalina Sandino Moreno (de María llena de eres gracia), que con una absoluta economía de recursos y casi sin diálogos habla de manera contundente y apabullante sobre la situación de los inmigrantes del tercer mundo en cualquier país del primero.

?Tuileries?, de los hermanos Coen, con protagónico de Steve Buscemi, que con una anécdota más que sencilla hace un corto cómico implacable y que bien podría ser mudo (poco importa si el escaso diálogo en francés está subtitulado o no).

?14th arrodissement?, de Alexander Payne, protagonizado por la poco conocida Margo Martindale, y que es el cierre perfecto para la película. Una especie de crónica de los pocos días que pasa en París una turista, narrada por su voz en off en un torpe francés, el corto pasa de momentos de absoluta hilaridad a otros de triste melancolía. Lo que el director había logrado en Entre copas lo ha podido reproducir en escasos cinco minutos y en un final de franca emotividad.

El resto del metraje se debate entre lo entretenido y poco más (los episodios de Gurinder Chadha, Olivier Assayas e Isabel Coixet), aquello que se quedó en la buena idea (los de Tom Tykwer y Alfonso Cuarón), y los que no son más que un experimento fallido y poco interesante (los de Christopher Doyle y ?duele decirlo? Gus Van Sant). En el medio, siempre se puede disfrutar de los bellísimos planos de las calles parisinas que todos los directores dedican a la ciudad.
Algo que, francamente, no es poco.
Primero que nada, porque incluso el menos disfrutable de los cortos es, valga la redundancia, tan corto que se espera con paciencia a que termine. Y segundo, porque entre tanto bello paisaje, siempre es un placer ver aunque sea dos minutos de actuación de Gena Rowlands, Nick Nolte o Willem Dafoe.
Entre la variedad de directores, nacionalidades e historias, dos polos temáticos parecen dominar la película: el amor y la inmigración. Algunos cortos cuentan, con las ideas y vueltas propias, historias de amor (quizás sea lo más correcto ? esto es una película sobre París después de todo). En otros, sorprende la presencia de extranjeros como personajes centrales: turistas norteamericanos, africanos que viven en condiciones infrahumanas, sudamericanos explotados. Como si París fuera una moneda de dos caras: una presentando un mundo bohemio y romántico donde todo el mundo filosofa, y otra que muestra una gran urbe moderna del primer mundo. Con todo lo malo que ello implica.
Lo valioso de Paris je t?aime, entonces, es que demuestra aquél refrán tan gastado: todo depende del ojo con que se lo mira.

Publicada en Leedor el 15-03-2007