Yo quiero a Lucy

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Hacia 1962 el intento de doblar series norteamericanas en la Argentina, se vio reflejado en series como Cuero crudo, El Sargento Bilko o Yo quiero a Lucy. Curiodades del cable.Sho quiero a Lucy: aquellos primeros doblajes argentinos.

Lucille Ball en la TV es una constante desde hace más de medio siglo.
Si alguien una vez dijo: ?de una sola cosa estoy seguro: siempre habrá programas de preguntas y respuestas?, tal vez eso se podría aplicar a I Love Lucy, la mítica comedia que hizo de una más de Hollywood en la estrella mundial multimillonaria.

Se la puede ver por las mañanas temprano por TCM, la señal de material reciclado de la Turner, que ahora también se ve en Multicanal. Llama la atención lo efectivo de muchos chistes y gags. Pero la presencia de la movediza pelirroja trajo otra sorpresa: algo raro, familiar y diferente en sus diálogos. ?Hace 15 años que vivimos en este departamento? ?¿Viste?? o ?Mi marido? dichas con un tono neutro pero no el habitual.

Hacia 1962 se hizo un intento de doblar series norteamericanas en la Argentina.

Cuero Crudo fue una. Hace un tiempo se la vio por la señal Retro, con la divertida experiencia de ver a Clint Eastwood diciendo cosas ?Tiene que llevar el ganado hasta la tranquera antes de ir a Oklahoma?, con un tono más cercano a Francisco Petrone que a los cowboys doblados en Puerto Rico, Miami o México. Entre los vaqueros de voz aporteñada, se podía reconocer la voz de Aldo Barbero, pionero en el tema del doblaje made in Argentina. Otra serie fue El Sargento Bilko. La tercera, Yo quiero a Lucy.

Una de las cosas más satisfactorias del remasterizado de las series antiguas ha sido la conservación de los doblajes originales.
Ben Cartwright; Simon Templar, Maxwell Smart o Los tres chiflados no serían lo mismo sin sus doblajes hispanos (vean si no, algunos cortos de Moe, Larry y Curly con doblaje diferente: un atentado a la memoria y a la familiaridad que tenemos con esos actores). Por lo que vemos ?o escuchamos- este respeto a las pistas de sonido originales también se ha aplicado a esos trabajos realizados en Buenos Aires para canal 13, con la tarea de actores como Mario Morets, Rolando Russo, y Barbero, luego de una primera prueba no satisfactoria, aunque suponemos más económica de doblar los capítulos con personal del canal. Durante todo aquel año se doblaron estas series, recibiendo felicitaciones de la Columbia. La invasión de las primeras series y sus términos como balacera, regaderazo, aparcar, etc. motivaron hasta una Ley del Doblaje, casi nunca cumplida. El doblaje de Yo quiero a Lucy es un buen trabajo. El sincronismo de labios con respecto a la voz es por prolijo. Las voces y las entonaciones se integran al resto de la acción. Quien separ escuchar, cerrando los ojos un poco, podrá tener la duda por algún momento, de estar ante alguna comedia argentina de los cincuenta.
Otro de los encantos que a veces nos da la televisión.

Bibliografía: Héctor Silvio. Historia de la TV argentina, numero 74 de La Historia Popular/Vida y milagros de nuestro pueblo. CEAL, 1972

Publicado en Leedor el 13-03-2007