Bengala

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Un boxeador se niega a abandonar el lugar que da razón a su existencia. Bengala en el Tetro IFT.El ocaso de un púgil

La labor actoral de Néstor Navarría en “Bengala“, reúne la necesaria conjunción de aquellos 3 elementos indispensables para la existencia de la poíesis teatral: presencia física, trabajo del actor y constitución del cuerpo poético. Y el logro de este último, que no siempre se hace presente, es justamente, lo que asegura la calidad del espectáculo.

Desde que uno ingresa a la sala del IFT y por los casi 90 minutos de duración de la obra, vemos apoderarse del cuerpo del actor a la figura de “Ray Sugar Bengala Gómez”.

En pleno entrenamiento, y sólo acompañado de un banquito, un bolso, y su botella de agua, el púgil, se desplazará por todo el escenario, que tiene esbozado en el piso un ring imaginario, con apenas algunas figuras geométricas. Y allí cumplirá uno a uno todos los rituales de su arte: vendarse las manos, calzarse los guantes, pedir el protector bucal, resistir los golpes, refrescarse con agua, y finalmente armar mentalmente la estrategia para boxear auxiliado por las instrucciones de su coach, el promotor y el médico.

Con un tremendo esfuerzo físico, en donde la abundante transpiración, sin duda no es artificial, Bengala nos cuenta sin escatimar detalles y con una particular poesía propia, su mundo interior, visto desde el ring, su lugar en el mundo.

No estarán ausentes, la relación con su madre, con su mujer a la que golpea, con su entrenador, el submundo de la droga en el deporte, los negociados de los promotores, los personajes característicos que participan de la realización de un combate, y sobre todo, el miedo a alcanzar una edad que muy pronto lo obligará a dar por tierra con su nada brillante carrera, por momentos intensa, pero indefectiblemente efímera, como la luz de una bengala.

Un texto de Alfredo Megna que el dramaturgo escribió para ser actuado por él “pero los miedos escénicos pudieron más. Y llevaron (sensata y afortunadamente) a que sea Navarría quien lo encarnara”, en un brillante trabajo.

En esta época en que abundan en la cartelera porteña los unipersonales, pensados principalmente como una solución para los ajustados presupuestos, aquí tenemos la oportunidad de tomar contacto con uno de los que valen la pena.

Publicado en Leedor el 5-03-2007