Rocky Balboa

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Treinta años después y con escasa originalidad, la pelicula de Stallone apela a la nostalgia y termina siendo más digna que alguna de sus precedentes.Quizás se trate de la secuela más longeva, superando a otras series de larga data tales como ?Arma mortal?, ?Martes 13? o ?Superman?. Esa misma razón pudo haber llevado a su protagonista, y nuevamente director, a simplemente llamarla ?Rocky Balboa? evitando la pesada carga que significa ser el sexto y probablemente último capítulo desde su inicio en 1976. Ese primer ?Rocky?, dirigido por John G.Avildsen, le valió a éste y a su película los máximos lauros en su carrera al Oscar. Tres años después sería el propio Silvestre Stallone quien dirigiría la primera secuela, lo que repetiría dos veces más, siempre dejando pasar tres años, hasta su ?Rocky 4? en 1985. En 1990, sería el retorno sin gloria de Avildsen incluyendo al joven Sage Stallone como Rocky Jr. Y cuando ya parecía que la serie se detendría en cinco, Stallone nos sorprende con un nuevo episodio.
A esta altura nuestro lector quizás esté esperando algo más que la referencia, casi obligada, a los antecedentes fílmicos de este nuevo capítulo y sobre todo alguna opinión que le permita definir si vale la pena volver a ver a Stallone, haciendo de boxeador casi sexagenario. Y la respuesta, no por ambigua, se parece a la del vaso medio vacío/ medio lleno.
Si busca originalidad es probable que ésta no sea la película donde pueda procurarla. La estructura no difiere demasiado de las anteriores con una media hora final dedicada a un combate, muy bien filmado y algo inverosímil, entre un joven campeón y nuestro Rocky, que lo duplica en edad. Lo más novedoso está en la primera hora que contiene los elementos que explican cómo, vía una simulación por computadora, se llega a armar el combate exhibición del final.
Ahora si usted es de aquellos a quienes volver a ver a los personajes de las películas anteriores así como escuchar la música (con ligeras variaciones) de Bill Conti, le produce nostalgia la sugerencia es hacerlo. Prácticamente todos los personajes están presentes aunque de muy variadas formas. Algunos, como Mickey el entrenador, sólo aparecen por gracia del material de archivo ya que Burgess Meredith murió en 1997. Un caso algo diferente es el de la actriz Talia Shire, quien como Adrian la esposa de Rocky y por razones de guión no actúa aunque se la ve en alguna toma anterior. El personaje de Apollo Creed ya no está pero su intérprete (Carl Weathers) hace un ?cameo? de un hombre caminando por la calle. Quienes sí vuelven a aparecer son Paulie, el cuñado de Rocky, un Burt Young con asistencia perfecta en los seis capítulos, y Tony Burton como Duke. La novedad es que Rocky Jr. ya no es encarnado por Sage Stallone (¿se habrá peleado con su padre?) sino por Milo Ventimiglia. Y como nuevo personaje aparece Marie en buena interpretación de Geraldine Hughes.

?Rocky Balboa? debería ser el cierre, con algo de gloria, de una serie que, como se indicara al inicio, supera en tiempo a muchas otras. Es un producto inofensivo, de escasa originalidad, pero aceptable y digno. Está dirigido más al corazón que a la inteligencia del espectador, pero al menos supera a varios de los capítulos que la preceden.

Publicada en Leedor el 2-3-2007