Declaraciones de amor

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Son innatas a nosotras. Nacemos con ellas.Las declaraciones de amor son nuestras. Como salidas del útero, de la panza, último vestigio.

Son telefónicas, románticas, en mesas de bares inolvidables con fragmentos de seres inolvidables, por mail, o en servilletas irresistentes, quebradizas. En la oscuridad de una sala de cine tambien.

Son declaraciones con llanto, arrastradas, sin orgullo. El amor no concibe el orgullo. Vaya si sabemos.

El amor solamente está hecho de palabras y se declara en las declaraciones, se derrama. Declaraciones para siempre o para casi nunca. Con poemas irresistibles, salidos de la boca del fauno, bajo la luz fuertísima de una universidad, mientras se buscan los cuerpos, los espíritus.

Mejor: viven buscándose, y en el medio, dirán algunos, que sufren de pérdida de rumbo: en la locura del amor el norte puede ser el sur, tranquilamente. Un tren puede ser un barco. Un subterráneo, una bicicleta.

Todas confundidas, subimos al deseo, nos declaramos libres, y somos desiertas, como esos primeros premios de concursos célebres.

Estas declaraciones de amor, enténdelas como quieras. También hetorodoxia sirve para eso.

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