Perfume

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Un film disfrutable, sobre todo para quienes no leyeron el libro original.

Es probable que a la mayoría de los numerosos lectores (incluso locales) del libro ?Perfume: la historia de un asesino? (Perfume: The Story of a Murderer), la película los defraude. No será tanto por una posible falta de fidelidad al relato, dado que lo respeta en gran medida, sino por considerar que resulta casi imposible transmitir sensaciones, como las olfativas, de la manera en que lo logra Patrick Suskind.

Es posible que tengan razón, sin embargo, para aquellos con un menor nivel de exigencia y sobre todo que no hayan leído el libro, el film resultará disfrutable. Los 50 millones de euros que habría costado esta superproducción europea se notan a lo largo de las casi dos horas y media que dura. El desconocido Ben Whishaw compone acertadamente a Jean Baptiste Grenouille, un personaje marcado por un terrible nacimiento en Paris en pleno siglo XVIII en un mercado donde se mezclan los olores nauseabundos del pescado y otros alimentos con los de sus frecuentadores y vendedores. Grenouille tendrá una infancia desgraciada hasta su encuentro fortuito con Baldini (Dustin Hoffman), un perfumista que descubrirá en el joven un sorprendente talento para reconocer y formular aromas. Lo que pudo convertirse en una historia de éxito se ve sin embargo frustrada por las tendencias del joven, que como lo indica el título se convierte en un peligro para la sociedad. La muerte de numerosas vírgenes van cerrando el cerco alrededor de él en la ciudad de Grasse, famosa por ser la ?capital? de la perfumería francesa. Hacia el final, Grenouille perseguirá a la última de las doce vírgenes de su perfume hasta un aislado castillo. Deberá para ello sortear a un padre (Alan Rickman), que custodia celosamente a su bella hija (Rachel Hurd-Wood), como si fuera el propio Drácula quien la estuviera acechando.

El film tendrá dos epílogos, el primero bastante ridículo en la plaza principal de Grasse donde el asesino descubrirá sus dotes de Mesías y el segundo a su regreso a Paris.

El director alemán Tom Tywker (?Corre, Lola, corre?) abusa por momentos de cierto sadismo en la descripción de los actos del ?serial killer? pero en el balance sale airoso al no decaer su relato, pese a su extensión. La reconstrucción de época y la adecuada utilización de los recursos técnicos (fotografía, vestuario, dirección de arte) son uno de los puntos fuertes de ?Perfume?, que dividirá seguramente las opiniones del público.