Retrospectiva de Deira

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Valeria Keller y Mariana Rodríguez, diseñadora y museóloga del MNBA, cuentan cómo se armó la muestra que implica un cambio de rol en el Museo Nacional de Bellas Artes, la primera organizada íntegramente por sus profesionales. Leedor en la cocina del MNBA

?Tratamos de disparar las percepciones del espectador: a través de los distintos sentidos uno puede sensibilizar mejor la experiencia de una exposición?

¿Cómo surgieron las categorías que nuclean la muestra?
El departamento de investigación hizo un relevamiento de más de 700 obras de todo el país, toda colección particular. En base a esa investigación, y en base a lo que es la pintura de Deira, se decidieron por esos núcleos.

¿Desde cuándo vienen trabajando en la muestra?
En la parte museográfica más o menos seis meses? La etapa previa, que es del equipo de investigación, se llevó a cabo durante dos años. Es un equipo de muchas personas que iban, sacaban fotografías, comparaban. También tuvieron que evaluar el estado de conservación de las obras, por ahí tenían una buena obra y había que ver si daban los tiempos para restaurarlas todas. También hubo restauración de patrimonio que no es nuestro.

Claro, ¿hubo que restaurar mucho?
Si, hubo que restaurar muchísimo. Muchas de las obras de Deira, por ejemplo el autorretrato, que es la tapa del catálogo estaba sucia. Hubo mucho, debe haber habido intervención en el 80 por ciento de la obra expuesta, aunque fuera con una limpieza nada más.

¿En qué consiste el trabajo museográfico?
Primero nos pasan el listado de obras y nos explican como está armada curatorialmente la exhibición. Como en este caso fue una retrospectiva, tenía una mirada bastante amplia y compleja a la vez, por que había núcleos que se presentaban casi nuevos de un artista que es conocido más que nada en la neofiguración. Se quiso dar bastante hincapié en la serie de los rollos, de la escritura. Tratamos de darle una línea lo menos ortogonal y lo más orgánica posible, acompañando con la disposición de la panelería, respetando la expresión y la línea de Deira. Por eso no te encontrás con que haya ángulos rectos, como si pasa en las otras salas. En este caso hicimos como una serpiente, una línea continua que nos permitió hacer divisiones: el paso de cada núcleo está acentuado a través de un cambio de color y el texto correspondiente a cada núcleo. Acompañamos la propuesta de la parte de investigación tratando de que las obras se vean lo mejor posible, por que en una retrospectiva tenés una entrada de obras muy grandes y obras más chicas, entonces hay que mantener un dialogo que funcione constantemente. La premisa fue tratar de generar buenos espacios para las obras muy grandes, ya que las salas tienen techos muy bajos.

Respecto del video: ¿es la primera vez que incorporan un video armado especialmente para una muestra?
En la sala permanente en el núcleo 2, hay un video que se hizo específicamente para ese núcleo. El lenguaje audiovisual ya es un recurso que se viene usando.

¿En qué consiste el recorrido para niños?
Más que nada a donde le dieron el acento es a esto de la escritura. Hay unos rollos de papel donde los chicos hacen su propio rollo.

Cuando recorrí la muestra, se escuchaba música de un piano, ¿eso está siempre?
Si.

¿Es de Olga? (por Olga Galperín de Deira)
Exactamente. Museográficamente la dificultad que hubo que enfrentar es que la muestra está dividida en dos salas que no están conectadas espacialmente, tuvimos que un tipo de conexión visual para que la gente viera que la muestra sigue hacia el pabellón. Capitalizamos el pasillo, antes los dos laterales eran vidriados, ahora uno esta tapiado con durlock y eso nos va a permitir de ahora en adelante que sea un espacio en donde, como hicimos en este caso, conectemos a través de gráfica y de textos, la muestra. Pero el sonido particularmente lo pensamos como un elemento más para que, en esos doce metros que la gente camina, empezar a movilizar, no solo desde lo que se ve y desde lo que se lee, sino también desde la música. Como tratar de disparar los sentidos y las percepciones del espectador, no solo a lo que está acostumbrado: a través de los distintos sentidos uno puede sensibilizar mejor la experiencia de una exposición. Por eso está la música, Olga es concertista, fue la mujer de él y nos parecía, algo que sumaba bien a la muestra.

Al recorrer la muestra, se puede observar que Deira utiliza la escritura como si quisiera decir que las imágenes también se leen. Pareciera que eso estaba muy presente a la hora de armar la muestra. El camino está bien marcado, hay textos que te dan un acercamiento mucho más claro a las obras? ¿hay alguna relación entre estas dos cosas?
Plantear una circulación de una exposición es todo un tema: es el punto inicial del proyecto de diseño de una exposición. Tiene que ver un poco con esta cosa orgánica y constante que está en los dibujos. En estos meses que estuvimos trabajando, elaborando, lo primero que haces es ver toda la obra seleccionada, y eso inconcientemente lo vas incorporando. Estoy pensando en la sala de arte precolombino, que es ciento por ciento ortogonal y que tiene que ver con una arquitectura incaica si querés. En este caso fue otra cosa, y eso tiene que ver con la interiorización que uno va haciendo con la exposición, así que calculo que sí, debe haber una relación, pero que surge desde un lugar más visceral e intuitivo, que te da la profesión. El tema del diseño, tener en cuenta los disparadores para el publico, las distintas cosas que uno puede hacer, a través del color, de la comunicación textual, así que, seguramente algo de eso hay. Que sea una circulación, como ondulatoria, en Deira no vas a encontrar nada estrictamente rectangular, si ves la obra de Deira, el tema del ángulo no está tan presente. Quisimos respetar eso, un tipo que a sido muy rico, muy curioso, me imagino que tiene que haber tenido una cabeza muy abierta, por eso esta cosa de abrir y abrir.

Sé que es un pintor y que lo suyo va a ser la pintura, pero al tener tanta relación con la escritura y con textos de otros, ¿hay algo que él haya escrito?
Preguntale a la gente de investigación, ahí la verdad que no sabemos. Sí que escribía los cuadros, pero no si escribió literatura. Ilustró libros, pero no sé si él hizo sus propios libros. (Risas)

¿Por qué Deira?
Esa pregunta la hizo alguien de la prensa. Por que no otro, es como el huevo y la gallina (risas). Por algún lado se empieza. Esperemos que haya muchos. De hecho la próxima muestra que viene es Macció, que no tiene nada que ver con esto, viene de afuera, ya armado. Y son sus últimos veinte años de producción. No es una retrospectiva. Ya está seleccionada la obra, el propio Macció hizo la selección. De hecho, esto no va a tener nada que ver con esta muestra. Puede sonar a chasco, porque la gente va a pensar que fue una producción tipo Deira, y nada que ver. Porque él tiene una visión distinta de lo que tiene que ser una muestra y es curador de su propia muestra, así que? Así va a quedar (risas). Pero es la visión que él tiene.

¿Por qué esta muestra es importante para el Museo Nacional de Bellas Artes?
Después de tantos años de trabajar bajo circunstancias particulares, hablamos de la gestión anterior a Belucci, en donde el arte, sobre todo el arte argentino, nuestra colección de arte argentino quedó tan relegado. Esta fue la primera muestra temporaria que se organiza cien por ciento con los profesionales del museo. Revalorizando a un artista como es Deira, no es por que él sea el único, esperamos que sea el primero de una serie de grandes exposiciones que organice el museo. Porque en la muestra solamente hay un Deira del museo, que es el Adán y Eva, el resto es todo colección particular de galerías. Fue importante para una institución estatal poder legitimar su función, como museo y como profesionales que trabajamos en él. Cuando están dadas las condiciones, no solamente profesionales sino políticas, las cosas sí se pueden hacer bien. No dejamos de ser un organismo que depende del estado, y que ha pasado por etapas poco felices. Entonces esta muestra marca no sólo un hito culturalmente, sino que marca un cambio de perspectiva frente a la sociedad de lo que es el Museo Nacional de Bellas Artes, que vuelve a cobrar lugar, también como una casa de estudios. Y de encuentro no solamente por placer.

¿Cómo funcionaba antes el museo?
Antiguamente lo que sucedía era que, por un lado, no se organizaban muestras patrimoniales, desde 1994 hasta fines del 2003 las muestras que se hacían venían del exterior. No por eso eran mejores o peores, pero había un gran caos comunicacional de la función del museo. Desde su patrimonio y desde lo que exhibía. Los departamentos estaban casi congelados a nivel de de producción. Del patrimonio histórico que tenemos, no se trabajó casi nada. De hecho cada vez las salas permanentes argentinas se fueron usando para muestras temporarias, la sala que hoy es la 107, que es donde está todo el gran recorrido de arte argentino del siglo XX, eso antiguamente era una sala permanente, y en el 94 pasó a ser una sala temporaria, ahí hay alrededor de 400 obras de arte argentino en este momento que forman parte del guión curatorial. Hoy todos vienen a estudiar arte argentino acá, porque tenés todo el recorrido de la historia del arte argentino. Durante diez años el museo no fue un referente de lo que había, y de lo que sucedía en la historia del arte argentino.

¿Están contentas?
Más allá de lo que se exhibe, para los que estamos acá adentro es todo un logro de trabajo en equipo. Ver que somos exactamente las mismas personas que estábamos trabajando durante esos diez años, y que las mismas personas somos capaces de llevar adelante una muestra desde una forma de trabajo totalmente distinta.

¿Qué les deja haber hecho esta muestra?

Un poco lo que te comentaba al principio, básicamente experiencia, desde lo que tiene que ver con la profesionalidad, y desde poder pensar una muestra desde cero en lo museográfico. Por otro lado desde lo que se puede llamar trabajo en equipo, la vinculación humana con la gente como una experiencia mucho más enriquecedora todavía. De paso como una vivencia de experiencia muy fuerte. El hacer este tipo de proyectos y llevarlos adelante después de tanto tiempo en que la imagen pública se vio tan bastardeada, es como consolidar el equipo del museo. Durante todo el proceso de producción y realización de la exposición, se estuvo trabajando con una grilla. Desde la parte de presupuestos, cronograma, proveedores, y donde todo fue saliendo bien. Eso tiene que ver con una buena comunión de trabajo en equipo. Siempre decimos lo mismo, no hay grandes estrellas acá, sino un equipo de estrellas. Estrellas en el sentido de mucha gente trabajando con un mismo objetivo. Me parece que en ese sentido, estamos todos muy conformes con el resultado. Siempre da como mucha curiosidad, una vez que terminas, ves todos los planos que veníamos haciendo, listas, lo que vas dibujando, pero lo cierto es que hasta sólo cuando ves todo armado y que la devolución de la gente es positiva, realmente decís, misión cumplida.

¿Comparten con Deira la opinión de que la construcción de una obra es completada por el espectador?
(VK) La verdad que nunca me lo puse a pensar, pero mi parte artista que te puede decir? me parece que parte de la producción de un artista tiene que ver con lo que él quiere decir, con lo que él comunica y hay un punto donde una vez que hizo la obra, es algo que salió desde lo mas profundo de su ser. No se si todo el mundo esta en condiciones de poder comprender eso necesariamente, no creo que una obra este incompleta por que no la podés comprender. Creo que tiene que ver con el conocimiento y la sensibilidad que tenga la persona que esta enfrente de la obra. Ojalá todo el mundo pudiera comprender lo que uno quiso hacer y decir. Es importante que el público esté del otro lado, sin duda, pero no se si se completa la obra. Se completa el círculo de cómo funciona el mercado del arte: obra, exposición, público, comprador, difusión de las obras. Pero ¿cuantos artistas hay que han sido buenos, y que no han sido reconocidos? Las obras de Van Gongh han sido maravillosas y no necesitaron del público, necesitaron del tiempo para que la gente pudiera comprenderlo. Tendría que hablar con Deira un poco (Risas).
(MR) Yo no sé exactamente a qué se refería, pero el espectador en definitiva cierra. Pasa no sólo con la obra de Deira. Es así en el arte en general, la interpretación siempre es personal, porque vos frente una obra de Deira o de quien sea vas a tener una interpretación, y ella va a tener otra, y yo voy a tener otra. A lo mejor todas entendemos el mensaje que el autor quiso dar, pero la interpretación va a ser distinta, porque la llegada de esa obra a cada uno va a ser diferente. Y no sé si tiene que ver con comprender el mensaje de la obra o de la exhibición. Pero si un cierre emotivo de lo que siente una persona frente a la obra: ese cierre es personal.

Del 29 de noviembre al 18 de febrero, la retrospectiva del pintor argentino organizada por el Museo Nacional de Bellas Artes a 20 años de su muerte, cuenta con más de 120 pinturas, dibujos y grabados.

Actividades paralelas a la exhibición, con entrada libre y gratuita:

? Visitas guiadas a la exhibición: de martes a domingos a las 17 hs.
? Deira para chicos: Visita guiada a la exhibición y actividades artísticas en el taller. Martes, miércoles y sábados a las 16 hs, desde el 9 de diciembre. Cupos limitados.

Museo Nacional de Bellas Artes
Av. del Libertador 1473
4803 0802 / 8814 ? www.mnba.org.ar
Entrada libre y gratuita
Martes a Viernes de 12:30 a 19:30hs. Sábados y Domingos de 09:30 a 19:30hs.

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