Estrenos 18-01-07

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Seis novedades con una firme candidata al Oscar, y dos road movies dirigidas por argentinos.?Arizona Sur?, de Miguel Angel Rocca y Daniel Pensa, se iba a estrenar a mediados del año pasado pero como en el caso de muchos otros films locales debió postergar su presentación hasta esta fecha. La espera de todos modos no valió la pena ya que, como venimos repitiendo reiteradamente en esta columna semanal, hay una gran mayoría de films nacionales que no honran a nuestra cinematografía. En este caso proliferan personajes grotescos como un tal Giacomo Eneas Surlenghi que recorre la Patagonia (aunque fue filmada en San Luis) en moto y va dejando embarazadas a mujeres de avanzada edad entre ellas una de setenta años y en estado catatónico (Beatriz Thibaudin). Los hijos de ésta se ponen en marcha en un viejo Rastrojero en busca de Giacomo, clamando venganza. Quien sale mejor parado es el menor, Remo (Nazareno Casero), que tiene una extraña deformación en los pies que le genera una fuerte sospecha sobre la identidad de su progenitor. En el papel del hermano mayor (Rómulo o Walter) desluce totalmente el actor Daniel Freire. La presencia de algunas otras intérpretes conocidas (Cristina Banegas, Marina Glezer) no pueden hacer nada para rescatar de la mediocridad a este olvidable estreno.
Apenas un poco mejor es ?Roots Time? del argentino Silvestre Jacobi y que fue filmada íntegramente en Jamaica y con actores no profesionales de idéntico origen. En verdad cuesta identificar a esta ?road movie? como un producto argentino ya que hasta la lengua utilizada en los diálogos es la inglesa, con fuerte acento jamaiquino. La casi inexistente trama tiene a dos rastafaris, Jah Bull y Baboo, recorriendo las rutas en un destartalado auto por cuyos altavoces suena música reggae, que ellos venden en antiguos discos ?long plays?: En algún momento toparán con un conocido ?disc jockey? de la radio, Farmer Roots, y su esposa enferma. De allí en más la pugna será entre ir a un hospital, que estaría a gran distancia, o ver a un curandero naturista. Es poco lo que puede agregarse al comentario salvo señalar que se agradece que la duración sea de apenas 77 minutos y que la música mezcla clásicos de Peter Tosh y Bob Marley con otras canciones especialmente compuestas por Nicolás Sorin, hijo del realizador de ?Historias mínimas?. ?Roots Time? podrá interesar a quienes aprecien este tipo de expresión musical.

Firme candidata al Oscar
Pese a sus imperfecciones y algo caprichoso argumento, ?Babel? es una de esas películas que no dejan indiferente y que, por su calidad, pocas veces se ven durante el año. Su director, Alejandro González Iñárritu, reincide en un esquema que ya le dio excelentes resultados en las anteriores ?Amores perros? y ?21 gramos?. En este caso el nexo entre varias historias es un rifle que desencadena una situación conflictiva en Marruecos, donde pasa sus vacaciones la pareja integrada por Brad Pitt y Cate Blanchett. Los hijos de ellos han quedado en Estados Unidos a cargo de una mucama (excelente Adriana Barraza) que tiene la mala idea de llevarlos a México, donde se casa su propio hijo, en compañía de un imprudente joven (Gael García Bernal, que luce poco). Una tercera historia que transcurre en Tokio, tiene a una joven sordomuda (muy buena caracterización de Rinko Kikuchi) cuya madre se ha suicidado y cuyo padre era dueño del fusil antes mencionado. En verdad el nexo con las otras historias es algo forzado, pero tiene suficiente fuerza y dramatismo para no desentonar con el resto. El guión coescrito con el hasta ahora habitual colaborador Guillermo Arriaga no oculta que la idea central que subyace en todo el film es el problema de la comunicación entre seres humanos, el racismo y la angustiante situación de tantos ilegales (caso de los mexicanos en Estados Unidos). La música de Gustavo Santaolalla y la fotografía de Rodrigo Prieto contribuyen al lucimiento de González Iñárritu, cuyo reciente Globo de Oro al mejor film dramático colocan a ?Babel? entre las más serias aspirantes a los Oscar a mejor película y director.

Minghella, de regreso por Inglaterra
Aproximadamente cada tres años Anthony Minghella, recordado sobre todo por ?El paciente inglés? (ganador del Oscar), nos ofrece un nuevo film desde su debut en el año 1991. Su sexta película ?Violación de domicilio? (?Breaking and Entering?) le permite reencontrar a su país natal en pleno barrio de King?s Cross en Londres. Allí tiene su estudio y obra el arquitecto Will Francis en una nueva caracterización de Jude Law, ya presente en las dos anteriores ?El talentoso Sr. Ripley? y ?Regreso a Cold Mountain?. Casado con la bella Liv (Robin Wright Penn), cuya hija de un matrimonio anterior presenta un comportamiento autista, la vida de Will no pasa por el mejor momento en lo que a la pareja se refiere. A ello se agrega una serie de robos por parte de una banda de refugiados bosnios a la que pertenece el joven Miro (muy bien Rafi Gavron). Su madre Amira, interpretada por Juliette Binoche y ya vista en ?El paciente inglés? ignora los actos de su hijo y termina vinculándose sentimentalmente y de manera algo forzada con Will. Es muy buena la ambientación y en general acertadas las actuaciones que incluyen además a Vera Farmiga como una singular prostituta y a Ray Winstone como un comprensivo policía (ambos recientemente vistos en ?Los infiltrados?). El desenlace es quizás lo que más desentona en ?Violación de domicilio? al aparecer como poco creíble y excesivamente optimista. La realidad es, sin duda, mucho más dura.

Apenas un entretenimiento de verano
En manos de otro director Una noche en el museo? (?Night at the Museum?) quizás hubiese alcanzado un nivel más destacable, pero Shawn Levy (?Recién casados?, ?Más barato por docena?, ?La pantera rosa?) sólo ocasionalmente logra arrancar alguna sonrisa del espectador. Y eso que contó con un generoso presupuesto de 120 millones de dólares, que se ven a nivel de producción pero no de ideas. Ben Stiller es Larry, un padre divorciado que termina por aceptar el primer trabajo que le ofrecen como guardián nocturno en el Museo de Ciencias Naturales de Nueva York. Debe reemplazar a tres viejos guardianes que se jubilan, interpretados por glorias del cine como Mickey Rooney, Dick Van Dyke y en menor medida Bill Cobbs. Lo que Larry ignora es que su tarea, que a primera vista aparece como muy apacible, será un verdadero infierno cuando los habitantes del museo cobren vida. Animales feroces e incluso prehistóricos lo perseguirán así como figuras de la historia como el mismísimo Atila y su banda de hunos. Otros personajes famosos en buenas caracterizaciones de Robin Williams, Owen Wilson y Steve Coogan se sumarán a la batahola. Pero al final Larry logrará sumarlos a su deseo de desbaratar el plan delictivo de los tres jubilados y todo terminará, como corresponde, con el típico ?happy end? de este tipo de producción norteamericana. Pese a las limitaciones antes señaladas, ?Una noche en el museo? será un seguro éxito de boletería, sobre todo en estas épocas del año en que la gente se conforma con un entretenimiento liviano y sin duda vistoso.

Otra de terror, pero a la australiana
La situación que presenta ?El cazador de Wolf Creek? (?Wolf Creek?) no es novedosa salvo por el hecho de que en este caso la acción, que usualmente transcurre en los Estados Unidos, se traslada a Australia. De allí es su director, Greg Mclean, y pese a que se indica que está basada en un hecho real, hoy casi un cliché, no gana por ello en interés. Que tres jóvenes decidan pasar sus vacaciones en un paraje bastante aislado, que da nombre al film y adonde se afirma ha caído un meteorito, es ya un clásico en los films de terror. Y más aún si el auto se descompone y deben pasar la noche a la intemperie. La aparición de un cuarto personaje, que al principio parece bueno hasta que se revela su verdadera naturaleza tampoco constituye una sorpresa. Finalmente una buena cuota de sadismo y mucha sangre hacen que uno comience a cansarse de este tipo de fórmula tan repetida. Ni siquiera una hipótesis alternativa, deslizada hacia el final, sobre lo que verdaderamente ocurrió en Wolf Creek logran redimir a este flojo film de un género que está pidiendo propuestas innovadoras, que sin duda esta película no provee.