Secretos íntimos

0
8

Un film sobre los deseos de felicidad que resulta un verdadero deleite.La historia desarrolla personajes bastante particulares: una madre enamorada de un padre que no es el de su hija; un padre adúltero que, a pesar de tener una presencia competitiva y fuerte, nunca ha logrado obtener el título de abogacía, por lo que su esposa se encarga de mantener el hogar mientras él cuida de su pequeño hijo; un ex policía y ex asesino que se dedica a perseguir y hostigar al degenerado que ronda por el pueblo, este último con tendencias sexuales orientadas preferentemente hacia los niños.
Estos cuatro personajes errantes son los protagonistas del relato y representan el quiebre de todos los estereotipos, cánones y convenciones sociales, como ya lo hacía Madame Bovary con la moral burguesa del siglo XIX y G. Flaubert con la norma literaria de su época -una referencia literaria que no ha sido precisamente una eficaz comparación hecha por la escritora de esta nota, sino por el mismo director del film, Todd Field, quien astutamente se ha servido de este clásico de la literatura francesa para citarlo en pleno desarrollo del film, utilizándolo como elemento revelador del sentido de su obra-

El relato se despliega en el marco de un vecindario, representado por pequeños niños (?Little children?, título original del film) y padres dedicados a su felicidad, fuertemente aferrados a convenciones morales, preocupados por aquellos indecentes que amenazan con obstruirles su bienestar. Este contexto actúa como un espacio de conexión para las historias de los protagonistas ya delineados, pero al mismo tiempo funciona como un contrapunto evidente. Aquí el film encuentra una fuerte conexión con Magnolia. Ambos narran muy atractivamente el desarrollo emocional y psicológico de personajes que se sitúan en un contexto asfixiante, cuyas historias a su vez encuentran puntos de conexión causales, encaminando el relato hacia un desenlace esclarecedor y una mirada final global. Sin embargo, en Secretos íntimos el punto de vista es otro: en un ritmo que se mantiene constante ?a diferencia del aceleramiento progresivo en el film de P. T. Anderson- el contexto no va oprimiendo las vidas de los protagonistas hasta que estos estallan. Mientras que en Magnolia los personajes van entrando cada vez mas en un agujero negro del que deberán salir, en la historia de Field las circunstancias que van surgiendo parecieran liberarlos de una opresión previa en sus vidas. Su historia es sobre los deseos y los anhelos de felicidad que, aunque negados y ocultados por la moral prejuiciosa, son propios de la naturaleza humana. Un relato que centra su trama en el develamiento de los secretos más ocultos, con héroes rebeldes, es un modo de reivindicar a aquellos que no se resignan frente al destino, quienes asumen sus convicciones y se arriesgan a una felicidad que, satisfactoria o no, al menos dará inicio del resto de sus vidas.

Frente a estas afirmaciones, cabe destacar que ha sido un gran acierto la elección de Kate Winslet como una de las protagonistas que, si bien ya se ha venido luciendo en personajes entre rebeldes y naturales, desde Titanic (James Cameron) hasta Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (una película sumamente recomendable de Michel Gondry, con guión de Charlie Kaufman), no podemos dejar de destacar que logra hacerlos siempre muy atractivos, imprimiéndole a su vez una cuota de peculiaridad a los films.

Por todo esto, el film es un verdadero deleite para aquellos que gustan de nuevos relatos, también de puntos de vista innovadores, incluso para los amantes de Kubrick, con quien Field ha trabajado (incluso ha protagonizado uno de sus films: Eyes Wide Shout) y que ha influido notablemente lo que respecta al tipo de personajes a desarrollar ?muy particulares y atípicos- y en el tratamiento formal que se percibe en Secretos íntimos ?véase la voz over tan característica, con un tono inglés entre serio e irónico, que describe las escenas más allá de lo que nos muestra en las imágenes-.

Publicado en Leedor el 7-01-2007