Variedades Antinavideñas

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Todo lo que Ud. siempre quiso decir acerca de la celebración de la Navidad, y nunca se animó a manifestar, lo encontrará en “Variedades antinavideñas”.Así como Lewis Carroll, en “Alicia en el país del espejo”, hace que sus personajes el Sombrerero y la Liebre, expliquen a la niña protagonista, la noción de los 364 días de “no cumpleaños”, que existen en contraposición a un único día de “cumpleaños”, Osqui Guzmán y Leticia González, nos presentan en su última obra, el concepto antagónico del “espíritu antinavideño”. Y lo dejan claro desde el comienzo de la misma.
“Un niño le pregunta al padre si falta mucho para comer./ El padre le dice que no hay nada para comer./ Entonces el niño se va corriendo de la casa, cruza unas calles desiertas y llega al almacén, donde pide algo que haya sobrado./El almacenero le de un sandwich y cierra el negocio./El negocio cierra para ambos./El niño se aumentó con ese sandwich en el cordón de la vereda y el dolor en el estómago, pasa./La conciencia del almacenero descansa tranquila sobre la almohada vieja./Esto es una rutina./Pero si es Navidad…/El niño piensa en su casa, comparándola con la de los demás./El almacenero piensa en ese sandwich comparándolo con su mesa navideña./Al padre le duele más que nunca decir “no hay nada para comer./Las calles que eran desiertas, hoy son una fiesta por donde uno las mire, todos ríen aturdidos por los petardos./Esto es antinavidad./Hay que festejar.”

Inspirados por dos puestas teatrales que presenciaron en su viaje a México en el 2005, (“Angeles exterminadoras”, escrita por el canadiense Yvan Bienvenue y “Cuentos Antinavideños 2005”, creación de tres autores mexicanos: Perla Szuchmacher, Flavio González Mello y Claudia Marroquín), los autores, decidieron plasmar en una composición el lado oscuro de la celebración del único cumpleaños de la historia de la humanidad, en el que la inmensa mayoría ignora al principal homenajeado.

En una galería de personajes y situaciones adaptados a la idiosincrasia argentina, vemos cobrar vida a lo peor que despierta el pathos navideño, en tono farsesco. Estallidos de violencia familiar. Crisis matrimoniales que surgen motivadas por la eterna discusión desencadenada año tras año por la misma pregunta: “¿con quién la pasamos, con tu familia o con la mía?”. Condicionamientos que hacen que aquellos que no tienen con quien pasar dicha fiesta, rechacen invitaciones eventuales que pudieran recibir, para no reconocer la ausencia de personas a su alrededor en ese día, ya que tal circunstancia es vista como una lacra social. El calor del verano porteño, no apto para la iconografía típica proveniente del hemisferio norte y los siempre presentes accidentes domésticos, provocados por la logística del evento: botellas de champagne, elementos de pirotecnia, balas perdidas, etc.

Distintos sketches independientes, se van intercalando en medio de una historia principal que vamos viendo en secuencias hasta llegar a su desenlace (un matrimonio debe enfrentar los problemas de alcoholismo de la madre de la esposa, que hacen que ambos miembros de la pareja, tomen distintas posturas respecto del tema y descarguen violencia verbal y física entre sí, mientras sus chicos, únicos representantes auténticos del espíritu navideño original, ensayan alegres villancicos y miran extasiados supuestos fuegos artificiales desde el patio de la casa) y otra secundaria (en la Sala de Guardia de un maltrecho hospital, los infortunados pacientes, recuerdan los tragicómicos sucesos que los hicieron llegar hasta allí, en la noche de Navidad). Se incluye también, de la propuesta mexicana, “En guardia (monólogo de la radio)”, de Flavio González Mello.

Los actores (Osqui Guzmán, Leticia González, Manuel Vicente, Juan Manuel Wolcoff, Camila Das Neves, Fernando Dente y Julia Morgado) se van desdoblando en los diferentes roles que les tocan en suerte en el transcurso de la obra, con gran dinamismo y ayudan además a adaptar y trasladar las piezas de la escenografía, basadas en dos zonas nucleares, el escritorio del estudio de radio de la solitaria locutora y la mesa familiar con el tradicional pan dulce, la sidra y en este caso, no elegantes copas, sino vasitos de plástico para brindar. Sus sillas se transformarán luego, en los asientos de la Sala de Guardia del hospital.

La propuesta gustó y tuvo amplia repercusión en el público. Prueba de ello, fue la duplicación de las cuatro funciones que estaban previstas originalmente. Y hasta la fecha de la última representación, hubo gente anotada en lista de espera para poder ingresar, ya que las localidades se agotadaban rápidamente.

Un video, que lleva el título de “una semana después…..”, da por finalizado el espectáculo con más estragos y variedades festivas y despierta las últimas sonrisas. Pero luego de ver sus alarmantes resultados, no podemos dejar de agradecer al cielo que la siguiente afirmación sea una tangible realidad: “todo el año, no es Navidad”.