Cuarteto cordobés

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Con Banda XXI (originaria de Río Cuarto), Jean Carlos y La Barra la música popular cordobesa desembarcó el último mes en la calle Corrientes de la Capital y arrasó con las boleterías de los teatros Opera y Gran Rex. Y se bailó cuarteto en la calle Corrientes

La música popular cordobesa desembarcó el último mes en la calle Corrientes de la Capital y arrasó con las boleterías de los teatros Opera y Gran Rex. Banda XXI (originaria de Río Cuarto), el dominicano Jean Carlos creador del ?merenteto? y La Barra, denominada la banda más grande Córdoba, convocaron a un público entusiasta que vivió en Buenos Aires una auténtica fiesta provincial.

Quizás los artistas son los menos sorprendidos por el poder de convocatoria que tienen en sus innumerables giras por el país. En el caso de los músicos que hacen cuarteto saben que su fuerte es Córdoba, y su zona de influencia y muchos se mueven en su provincia. El ejemplo más representativo es Carlos ?La Mona? Jiménez que no necesita salir de La Docta para trabajar de jueves a domingo todos los fines de semana desde hace más de treinta años.

Los residentes cordobeses en Buenos Aires, los estudiantes universitarios, las radios populares y principalmente Internet permiten a todos los provincianos del mundo estar vinculados y abrazados a su lugar de origen. En el caso de la música cuartetera se suma otro factor: debido a su crecimiento musical bandas y productores decidieron aumentar el circuito, sumar teatros y llegar a Capital, para tocar en la calle más famosa del espectáculo argentino. Y vaya si lo hicieron bien, en cuestión de pocos días la joven agrupación riocuartense Banda XXI, el ?rey del mambo? Jean Carlos y la popularísima La Barra brindaron shows dignos de los mejores calificativos, convocando a un público no solo de origen cordobés, que cantó y bailó cuarteto, salsa y merengue en esa combinación tan rítmica y explosiva en que se transformó este tipo de música en los últimos quince años.

?La Barra arrasó en Buenos Aires?, ?Corrientes esquina cuarteto? y ?Barrabaleando en la Capital Federal? fueron algunos de los titulares que acompañaron este fenómeno que quizás no tuvo la debida repercusión en los medios nacionales pero que el público seguidor y fiel acompañó y que, casi sin publicidad previa, hizo explotar las boleterías.

¿Qué tendrán estos muchachos?

Uno es hincha, fanático o simpatizante de un equipo de fútbol. Con la música sucede algo similar, no importa a que género pertenezca. En el caso del cuarteto el número uno indiscutido es Carlitos Jiménez que anima los bailes de su provincia con sus letras sociales duras mezcladas con amores que estremecen o no son correspondidos. Chicas y muchachos se entregan al ritmo del cordobés más grande, y las familias lo escuchan a todo volumen los domingos mientras preparan el asadito, no importa que el barrio sea humilde, peligroso o del centro, cuando canta La Mona bailan hasta las baldosas.

En el caso de La Barra, con doce años de trayectoria y dieciseis músicos en escena, el arribo a la calle Corrientes estuvo acompañado de familias enteras que bailaron y cantaron de la primera a la última canción. Sin embargo, lo que llamó más la atención fue la presencia de nutridos y entusiastas grupos de muchachos jóvenes que disfrutaron el show de casi tres horas como si estuvieran en cualquier boliche cordobés. Cuartetos cuasi baladas, románticos, melosos que cantan a grandes amores perdidos, abandonos, desengaños, dolores que queman el alma interpretados por las buenas voces de Javier ?La Pepa? Brizuela y Daniel Guardia acompañados de una música entre guitarras, rítmicas tumbadores y mejores vientos.
Lejos del cuarteto carácterístico que popularizó el legendario Rodrigo Bueno y que lo hizo conocido y reconocido en todo el país, el cuarteto cambió sin cambiar su esencia: ser un género popular, querible, alegre, bailable. Mejoró para crecer y su gente lo aceptó y creció tambien. Cuartetero y cordobés quizás sea la mejor definición.
Este año el rock criollo cumplió 40 años, se editaron varios discos homenajes de variados artistas y a lo largo de su historia se escribieron varios libros, especialmente en los últimos años. Sufrió como el cuarteto persecuciones y silencios. Logró como el cuarteto reconocimientos musicales y sociales. Sin ir más lejos, el último punto de unión de rockeros y cuarteteros sea el disco nº 75 de La Mona que incluye temas muy prolijos con Calamaro y El Bahiano asi como una canción tan cotidiana y real como la discriminación diaria que interpreta junto a Pity Alvarez.
Si algo le faltaba a este ritmo en el año que parece haberse decidido a pisar fuerte y dar el salto grande para que lo disfrute mucha más gente, era la edición del libro de Alejandro González ?Así se baila el cuarteto? que cuenta “la historia de un pueblo que baila como vive y vive como baila, porque si no baila no vive”, como dice su autor.
Contada con pasión y humor relata la historia de un ritmo que vive en la sangre de los cordobeses y que, sin embargo, aún es negado y hasta discriminado.
Hace poco le preguntaron a La Mona si se sentía totalmente aceptado en Córdoba, y respondió que entendía que haya gente no le gustara el cuarteto, y lo aceptaba, pero ?la música que hago está completamente identificada con los cordobeses? afirmó. El puso como estandarte para hacer crecer el cuarteto varias cualidades: sacrificio, seriedad y corazón.
En el libro de González se habla un poco de todo esto y su objetivo es que los lectores sepan “que el cuarteto no es sólo un ritmo bailable, sino la expresión de un pueblo que seguimos ignorando”. Luego de unas risueñas instrucciones que incluyen el cepillo de dientes antes de salir ?de caravana? hay un modo de usar una vez que se llegó al baile. ?Usted está en posición ideal. Está a punto de vivir una experiencia maravillosa. Lo único que debe hacer es dejarse llevar por la música. Preste atención al compás que le marca el piano: tunga-tunga, ¿sintió? Con cada tunga arrastre un pie y luego el otro.

Si usted tomó la iniciativa no retroceda: tunga-tunga. Los primeros pasos son hacia delante. Recuerde que al fin y al cabo el baile es como la pareja; uno es el que quiere y el otro el que se deja querer.

El cuerpo tiene que permanecer derecho, espigado. Ni se le ocurra mover los hombros por separado, usted está bailando cuarteto cordobés, no rumba ni guaracha. Evite el ridículo. No pare el culito ni esconda la panza? Para ser feliz siga las instrucciones y evite recargos. Cuerpo erguido, dedos entrelazados. Escuche el piano y con la suela del calzado comience a gastar el piso: tunga-tunga?.

Y vaya al frente. Vaya para adelante. Con la sensualidad que este baile implica. Esto debe ser lo que siente la muchachada cuartetera que goza, baila y disfruta. Esto debe ser lo que siente y quiere la gente que corta Corrientes para volver a casa. Cantan a los amores posibles, amores prohibidos, amores de locos, almas que duelen?mientras tararean ?porque dejamos escapar todo aquello que un día/ nos hizo tan felices y nos llenó el corazón?.

Publicado en Leedor el 25-12-2006