De paso

0
7

Los niños habitantes de las favelas brasileras recuperan en De paso la dulzura, el juego y la amistad de la niñez que, en films como Ciudad de Dios, cedían lugar a la violencia y la marginalidad. La historia comienza cuando Jeferson regresa de la escuela de militares a su hogar, en la periferia de San Pablo, para encontrar y reconocer el cuerpo de su hermano Washington que ha sido asesinado. En su casa están su familia destrozada y Kennedy, un amigo de la infancia quien se ofrece a acompañar a Jeferson en la búsqueda.

Este viaje será el punto de partida de una serie de flashback que nos contarán la infancia de los protagonistas, en una alternancia entre pasado y presente bastante significativa ya que se narra paralelamente el viaje que inició a Washington a la delincuencia cuando era niño, y el viaje que lleva a su hermano y amigo a reconocer su cuerpo muerto.

Roberto Elías dirigió un film con un objetivo claro: alejarse de los estereotipos, desarticular la mirada que determina a los habitantes de los suburbios como delincuentes y marginales. Por este motivo intentó retratar en los flashback la inocencia de los niños, la ternura, el juego, el compartir, el picadito de fútbol, la esencia de la niñez, con una estética que roza lo lírico, mientras que la violencia y la dura realidad que reside en los espacios que transitan quedan en un segundo plano.

Sin embargo, una mirada naturalista se evidencia al inicio del film, cuando vemos que la pelota con la que jugaban los hermanos y su amigo golpea el auto de un delincuente, a quien tendrán que reponer su ?error? entregando personalmente un paquete al otro lado de la ciudad. Es decir, el ambiente se muestra determinante y cruel, y es la principal causa que lleva a Washington a iniciarse en el mundo de las drogas y la delincuencia. También es el camino que ha transitado Kennedy, no así Jeferson quien ha sido el único que ha encontrado una salida a esa realidad de pobreza (no marginalidad) y vandalismo que puebla las calles del lugar.

Por todo lo dicho es rescatable la mirada innovadora del film, donde la desarticulación del discurso predominante y el mensaje sobre una realidad social determinante se evidencian en la recuperación de la estética neorrealista. Sin embargo, De paso encuentra sus falencias al querer continuar con esa inocencia en los personajes ya de adultos. Los diálogos entre Kennedy y Jeferson durante todo el viaje (y todo el transcurso del film) repiten lo que ya se va a ver en los flashback, cuando no resultan triviales o acontecen alguna situación, como por ejemplo, la timidez ante la mirada de una chica u otros hechos circunstanciales banales que se puedan presentar dentro de los transportes públicos. En ese sentido, Elías no se ha encontrado con una de las limitaciones de su propuesta, cayendo en el exceso y la repetición.

Publicado en Leedor el 22-12-2006