Cámara fría

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Desde hace algunos años Hernán Lucas y Marcos Martínez me conceden un gran privilegio. Periódicamente, cada vez que tienen listo lo que llaman ?el crudo? de sus películas me invitan a visualizarlo con ellos.Los velos de lo siniestro

Desde hace algunos años Hernán Lucas y Marcos Martínez me conceden un gran privilegio. Periódicamente, cada vez que tienen listo lo que llaman ?el crudo? de sus películas me invitan a visualizarlo con ellos. ?El crudo? -o ?la torta?- es una selección de los mejores tramos del film que están preparándose para terminar. Puede durar hasta tres horas. De la visualización de ese material, que dista mucho de ser la materia prima con la que empezaron su trabajo, saldrá después la película final: entre cuarenta minutos y una hora, si mal no recuerdo. La materia prima original como ustedes saben, consiste en materiales ya filmados.

Estas películas tardan tanto en volver a hacerse porque, entre otras cosas, el primer obstáculo con que siempre se encuentran sus realizadores es lograr hacer acopio de sus materiales. En ?Social?, los descartes de videos justamente ?sociales? que registraban festejos populares domésticos -fiestas de quince, etc.-; en ?Edificio?, las cintas que registran infinitamente las cámaras de seguridad. Porque salvo en ?MM?, donde exploraban la técnica del documental cámara en mano, su método consiste en empezar recién cuando tienen ubicada una cantera de imágenes a reciclar. Tal vez por eso el nombre que inventaron para su productora sea ?Pico y pala?.

De sus cuatro obras el único ?crudo? que no recuerdo haber visto fue el de la primera, ?MM?, tal vez porque fui uno de los sujetos filmados en aquel memorable trabajo que hicieron recogiendo tomas cotidianas de la última noche del milenio. Pero puedo decir con orgullo que vi los de ?Social?, ?Edificio? y el de éste último, ?Cámara fría?. En este trabajo los materiales de los que partieron fueron las películas más domingueras, si me permiten la expresión, del cine que se filmó en la Argentina entre 1976 y 1983. El descarte en este caso fue simbólico, porque lo que usaron en realidad estaba descartado por su, podría decirse, mala calidad y no por su ausencia de interés masivo, como en ?Social? o ?Edificio?. Es decir, un cine que en ningún caso fue legitimado ni considerado arte por la crítica especializada. Y al mismo tiempo, uno inmensamente popular.

Siguiendo este recorrido podría decir que ?Cámara fría? es la culminación de una mirada. A partir de lo que no le interesa a nadie, los realizadores crean una obra nueva. Su arte comparte la misma matriz que la de algunas expresiones de artes plásticas conocidas como Arte povera, cuya fuerza consiste en reciclar los desechos, los restos urbanos para convertirlos en Obra. Sólo que el resultado de su trabajo no es precisamente esteticista sino fuertemente testimonial, que no quiere decir ?periodístico?.

Sin narrador, salvo si se considera como tal al subtitulado que agrupa temas y situaciones, extremando al máximo el recurso del montaje en la isla de edición, quizás lo más interesante en ?Cámara fría? sea el deslizamiento de los velos de lo siniestro. Lo siniestro, el Unheimlich freudiano. Aquello horrible que se esconde en la tranquilidad de la vida doméstica, los monstruos que de niños creemos que están escondidos debajo de la cama. Esta película muestra maravillosamente la siniestra regresión en que quedó sumido el cine argentino y la sociedad que lo consumió, sin demasiadas alternativas, en los años más tristes que nos tocaron vivir.

Después de ver una película de Lucas-Martínez la impresión que queda siempre es angustiosa. Lo que acabamos de ver es algo que nunca hubiéramos elegido ver, ya sea porque nos parece intrascendente, muy visto o aburrido. Pero resulta que cuando ellos lo combinan, editándolo, aparecen con claridad los relatos que habían quedado sin narrar. Estos son algunos de los que yo pude leer en ?Cámara fría?: las elipsis como recurso berreta para disimular la evidente (ahora más que antes) censura de los militares; la venalidad de los argumentos para ensalzar (oficialmente) el poder de las fuerzas armadas; la metáfora costumbrista para ocultar (casi sin quererlo) las aberraciones.

Curiosamente durante estas películas el público tiende a reír, supongo que porque algo que vio le pareció particularmente ridículo o patético, o porque se reconoció. En ?Cámara fría? la tentación de la risa aparece nuevamente, pero como los materiales de base en muchos casos vienen de películas ?de risa? (las del gordo Porcel y Olmedo, por ejemplo) no causan tanta gracia porque sabemos cuándo y en qué contexto se produjeron. Así en ?Cámara fría? el humor fácil de esa época adquiere otro sentido, y es bastante fuerte de ver, sobre todo para quienes fuimos espectadores contemporáneos a las proyecciones originales. Este material nos interroga y nos aprieta: ¿de qué se rían? Era la dictadura, papá.

Con ustedes, ?Cámara fría?.

Proyección de Cámara fría: cine/vida cotidiana en las películas de la última dictadura militar (1976-1983): lunes 18 de diciembre, a las 20:00 horas en el auditorio del Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), Moreno 1199.

Publicado en Leedor el 18-12-2006