Hecho para la ocasión

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Desde “Centenario Beckett“, el ciclo organizado por el Rojas para conmemorar el nacimiento del autor, nos llega la contribución de Maximiliano de la Puente. “Circunstancial. Coyuntural. Hecha para la ocasión“.Esperando a Buster Keaton

Todos aquellos que hayan visto “Film“, el cortometraje hecho en 1965 por Alan Schneider, con guión de Samuel Beckett, reconocerán en el inicio de la obra de Maximiliano de la Puente, “Hecho para la ocasión“, a un émulo de su protagonista . Alto, desgarbado, enfundado en su particular sombrero, el hombrecito irrumpirá precipitadamente en la escena de la Sala Biblioteca del Rojas, que es ideal para recrear, “Un espacio completamente recto. Ni laterales ni transversales” donde el resto de los actores a diferencia de él van “Todos en la misma dirección. Todos en parejas. Todos percibiendo algo. Cualquier cosa. Lo que sea”.

El mencionado personaje, originalmente representado por Buster Keaton, nos sobresaltará en su interacción con el resto del elenco, al ir huyendo de las posibilidades de ser percibido y percibirse, con su rostro totalmente tapado. Y durante el transcurso de la obra, será posible rescatar, más citas aún de la mencionada creación cinematográfica (que también fue conocida como “La película de Samuel Beckett”). Por ejemplo, cuando veamos en la puesta, el acto de tapar un espejo con un paño luego de contemplarse, o el de desplazar frenéticamente sillas de un lado para el otro, como lo hacía Keaton con sus gatos en varias oportunidades, o el de hojear una serie de fotos desde un cómodo asiento.

Con un magnífico manejo tanto del silencio como del lenguaje corporal, el grupo integrado por Esteban Bigliardi, Paco Fernández Onnainty, Laura Paredes, Roberto Tomino y Verónica Hassan, es efectivo en la tarea de recrear, más allá de una obra en particular, el universo autoral del genial dramaturgo irlandés, metamorfoseándose en numerosos caracteres que rescatarán sus principales rasgos. Nos impactará encontrar en ellos, una mezcla de comicidad, (por ejemplo, cuando se oye en flauta, la musiquita de “Guachitorito”, que descoloca por absurda y causa risa al espectador), sordidez (cuando se encierra al personaje de Keaton y se pretende atacarlo con palos ) y desesperación (cuando éste trata de huir).

La constante en todos aquellos seres, es una mirada inundada por esa desesperación metafísica, tan típica de la Europa de posguerra en vísperas de la guerra fría, época en que Beckett, comienza a adquirir fama internacional.

Dentro de “Centenario Beckett“, el ciclo organizado por el Rojas, para conmemorar el nacimiento del autor, éste fue el aporte desde la disciplina teatral, que acompañó a una contribución desde el área de la danza (“Traje 2” de Paula Etchebehere) y a otra, convertida en una pieza radiofónica (“Los que caen“, de la Compañía E).

Un digno homenaje que nos llega de manera “Circunstancial. Coyuntural. Hecha para la ocasión“.

Publicado en Leedor el 2-12-2006