De película

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Cuando de algo se dice que es de película, es porque decididamente es muy bueno. Y así es el espectaculo de La Scala de San Telmo que une el cine con la comedia musical, el vaudeville y la ópera.Luz, cámara, ¡música!

Las luces de la sala se apagan y sólo vemos a lo lejos, el reflejo de la linterna de un acomodador de cine que va conduciendo a través de ella a una dama y a un caballero. Ellos están ataviados de gala, como era costumbre en las premieres del Radio City de Nueva York en los años 30, cuando los cines eran diseñados arquitectónicamente para lucir como palacios y todo era glamour y esplendor en el mundo del espectáculo. Una vez en el escenario, cada uno toma su lugar. Marta Blanco (mezzo-soprano) frente al atril de la izquierda, Martín Caltabiano (barítono) frente al de la derecha y un poco más atrás, Enrique Prémoli, toma posesión de su piano.

El elenco de “De Película” es el responsable de un espectáculo de notable calidad artística, que recrea una selección de algunas de las más bellas composiciones utilizadas para las bandas de sonido del cine clásico hollywoodense.

Estructurado en 3 ejes, la comedia musical, el vaudeville y la ópera, el espectáculo incluye referencias históricas a los filmes y sus intérpretes que permiten la participación del público y arrancarán más de una sonrisa y porque no alguna pequeña rabieta humorística, cuando no se pueda contestar, quien ganó el Oscar en 1962 ó (y esta era “la pregunta”) quien era la cantante de “Mi bella dama“, película en la que Audrey Hepburn encarnaba a la vendedora de flores de Covent Garden, Eliza Doolitlle.

No es fácil encontrar en la cartelera porteña, voces adecuadas para hacer comedia musical. Sobre todo de autores como Frederick Loewe, Richard Rodgers o Andrew Lloyd Weber. En la mayoría de los casos nos encontramos o bien con voces pobres, que quieren compensar con simpatía su falta de técnica o de potencia vocal, o bien con ejemplos “potables” de buenos intérpretes que disimulan, con sus dotes actorales el hecho de que no cantan lo suficientemente bien. Y lamentablemente hay también algunos exponentes que, con su manera de desafinar, o directamente de gritar, nos hacen pensar seriamente, a la salida de sus espectáculos, en la conveniencia de hacernos una audiometría, luego de tamaño esfuerzo auditivo.

Este género, requiere, además de una sólida formación lírica, una gracia y frescura particulares de las cuales, Marta Blanco es indiscutible poseedora. Sus versiones de “I could have danced all night” (de “Mi bella dama” – George Cukor, 1964), “Sobre el arcoiris” (de “El mago de Oz” – Victor Fleming, 1939) o “The sound of music” (de “La novicia rebelde“, Robert Wise, 1965), están a la altura de las grandes voces que inmortalizaron estos temas, desde Julie Andrews hasta Judy Garland.

Martín Caltabiano, nos sorprende con un registro de una especial musicalidad y seductor estilo, que le permite brillar en “La calle donde tú vives” (de “Mi bella dama“), “La dama es una cualquiera” (de “Babes in arms” – Busby Berkeley, 1939 y también de “Pal Joey” -George Sidney, 1957, donde el rol de Joey Evans, lo interpretaba nada menos que Frank Sinatra) o en ese himno de amor por excelencia que es “María” (de “Amor sin barreras” – Jerome Robbins y Robert Wise, 1961). Muy simpática también, su creación de Rick Blaine, el personaje de Bogart en “Casablanca” (Michael Curtiz, 1942), con impermeable y sombrero, como corresponde, para dar marco a una impecable versión de “As time goes by”.

Y no se queda atrás ni musicalmente, ni en su buena comunicación con el público, Enrique Prémoli, que logrará con su maestría, hacernos soñar despiertos con la nostalgia de Chaplin en “Candilejas” (Charles Chaplin, 1952), la picardía de Robert Redford y Paul Newman en “El golpe” (George Roy Hill, 1973) y la dulzura de Christopher Plummer en la piel del Capitán Von Trapp, cuando cantaba a su hija “Edelweiss”. Con esta última composición, el pianista, hizo a toda la sala canturrear por lo bajo este clásico indiscutible de “La novicia rebelde”.

El homenaje al vaudeville en el cine, no hubiera estado completo sin algunos pasos de coreografía, a cargo de los intérpretes y la realizada por Beatriz Chaiquín sabe transmitir, el espíritu festivo y a la vez elegante del show con gran profesionalismo.

Es difícil hablar de picos altos de un espectáculo de tanta calidad, pero decididamente, el dúo de la ópera de Gershwin, “Porgy and Bess”, “Bess, you is my woman now”, emerge como uno de ellos. Y el recuerdo al drama amoroso entre un hombre y una mujer pertenecientes a distintos grupos étnicos, que Puccini, rescató en Madame Butterfly, está presente a la manera de Hollywood con el tema “El amor es una cosa esplendorosa” de “Angustia de un querer” (Henry King, 1955).

Dicen que lo mejor se deja para el final, y aquí afortunadamente para nosotros, no encontraremos la excepción a la regla. Dos dúos, el primero, producto del genio de Leonard Bernstein en su máximo esplendor “Tonight”, de “Amor sin Barreras“. y el segundo “All I ask of you” de “El Fantasma de la ópera“, son decididamente inolvidables.

En síntesis de principio a fin, un espectáculo “De película“, en la Scala de San Telmo.

Publicado en Leedor el 25-11-2006