Cipe dice Brecht

0
7

Un homenaje a Bertolt Brecht en el cincuentenario de su fallecimiento puesto en escena por una singular “factotum”. Traductora, adaptadora, directora y actriz, “Cipe dice Brecht” en el Centro Cultural de la Cooperación.
Siempre con el corazón disponible

Muy pocas veces tenemos oportunidad de ver ante nosotros en el mismo escenario, dos presencias que son la mismísima historia viva del teatro.

La primera, aunque virtual, luce más viva que nunca: Bertolt Brecht. Poeta, luchador y pedagogo. Artista visionario acostumbrado a vivir en una época tumultuosa, donde las miserias humanas estaban a la orden del día: guerra, pobreza, persecución. En la Alemania de la post-república de Weimar, los “Santos Patronos” de las mencionadas pestes, tenían la mala costumbre entre tantas otras, de tomárselas con los intelectuales. Desde Hitler en su tierra, hasta Mc Carthy, en su exilio a los Estados Unidos, Brecht los combatió a todos con una sola arma: su brillante ironía.

La segunda, es nuestra querida Cipe, que luego de 5 años de ausencia, vuelve con todo.

Un entrañable libro de memorias (“Encuentros, Vida de una Artista”, Grupo Editorial Norma, 2006) presentado simultáneamente con el re-estreno del espectáculo, nos prepara para comprender mejor la magnitud del evento: un sentido homenaje a su gran amigo que nunca conoció personalmente pero que sin embargo, cambió su vida en su primer visita al Berliner Ensemble en 1957.

“Fue una conmoción encontrarme con un mundo teatral entonces tan distinto del nuestro. Sentí que había encontrado mi fuente, una forma de hacer teatro que yo buscaba sin saber donde estaba. Sabía que quería algo que debía existir, pero no sabía donde. Y estaba allí: era Brecht”.

Ambos artistas tienen en común, muchas cosas. Pero rescatamos, antes que nada una sola, siempre tuvieron ante todo “el corazón disponible” para el enriquecimiento intelectual de sus contemporáneos.

Luego de su debut en 1998, con motivo del centenario del nacimiento del dramaturgo, “Cipe dice Brecht“, es traído nuevamente a escena con motivo del cincuentenario de su muerte.

“Moritat”, “A los que vendrán”, “Lily Marlen”, “El Bravo Soldado Sweick”, “Galileo Galilei” (que despierta ovación), “A los que vendrán”. “Descenso de la Wieguel a la gloria”. “Las tres hermanas”. “El buen alma de Sechuan”. No se necesita agregar nada más. Es una inmejorable combinación de contenido y continente. Textos de sabiduría atemporal, encarnados por esa maravillosa “diseuse” que los cuenta, los canta, y nos hipnotiza con su talento. El resultado : un espectáculo inolvidable.

Publicado en Leedor el 9-11-2006