Vivisección

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¿Qué hay en el interior de cada ser humano? ¿Será posible hacer una vivisección para comprobarlo? La obra de Leonardo Echenique tiene la respuesta.Un Laboratorio muy particular

Por Marta Opacak

“El lenguaje es un virus del espacio exterior”, decía W.S. Burroughs y en la puesta de “Viviseccion” que transcurre en un laboratorio de Biología, éste ha contagiado los soportes de la escenografía. Cantidades de palabras fluyen desde las paredes de la sala. Tanto estampadas en dos telas cenitales que llegan hasta el piso, como proyectadas en slides en las paredes laterales. Y desembocarán en cada uno de los 3 personajes: El Ignorante (Sebastián Richard), La Mujer que observa (Griselda Alvarez) y El Expositor (Leonardo Echenique).

La obra de Leonardo Echenique, propone una exploración al interior del espíritu de nuestro” conejillo de Indias”, El Ignorante, que se presenta voluntariamente a este laboratorio para un misterioso experimento. La idea es “Buscar un ignorante, alguien que se parezca a nosotros y abrirlo”. El Expositor tomará control de la situación, explicando riesgos y reglamentaciones a las que El Ignorante deberá dar su conformidad antes de participar. Mientras los caballeros (ambos vestidos iguales), llegan a un acuerdo, La Mujer que observa permanece atenta, casi como una espectadora más, y no será advertida por sus compañeros.

Desde la contemplación inicial de la sala y el comienzo de la acción, al espectador se le presenta el gran enigma de lo que será una atrapante trama, ¿cuántos personajes hay en realidad? ¿tres? ¿dos? ¿lo que vemos es una persona en tres facetas?. ¿Quién cuenta esta historia?

Podría parecer que la mujer que observa esta inventando esta historia y reflexiona acerca de los personajes, a medida que los crea. ¿Será por eso que los dos hombres están vestidos iguales? ¿Son sus personajes?

Ahora, también podría hacerse la siguiente interpretación, una de las telas cenitales, desemboca en el escritorio de La Mujer que observa, convirtiéndose en su mantel. Ella hace ademán de escribir, pero no tiene papel ni lápiz, las palabras ya están escritas.¿Por quién? Además, la otra tela con palabras desemboca en El Ignorante, que hasta tiene escrito su maletín. ¿Entonces son ellos personajes de El Expositor que es el único que irrumpe en escena desde afuera?. ¿Fue él el introductor de este ” virus del espacio exterior”?.

Llegará asimismo un momento en que al espectador, le dará la sensación de ver en esos tres personajes una personificación de el yo, el superyó y el ello. Con las constantes represiones que impone El Expositor a El ignorante y La Mujer que parece decirle a este último que haga su voluntad. Y esto cierra con la idea de un viaje al interior del ser humano.

Acabamos de hacernos un montón de preguntas. Y aquí surge otra, que es la que iniciará el duelo filosófico entre el Expositor y El ignorante, a medida que transcurra el experimento. ¿Podemos distinguir si lo que hemos visto es real o es sólo producto de nuestra imaginación?

Según dice el Expositor: “si no pudiéramos hacer esta distinción no podríamos alcanzar nunca el verdadero conocimiento. Cualquier descubrimiento o reflexión estaría siempre sujeto a la posibilidad de error, y quedaríamos entonces los seres humanos como tristes criaturas de la duda, con una cruel capacidad de hacernos preguntas, pero no de contestarlas. Estaríamos condenados a ser todos ignorantes”.

El Ignorante piensa diferente : “El hombre no puede comprender la realidad, sólo interpretar percepciones”.

Y en vez de armas de fuego, El expositor, utilizará una proyección de imágenes para su contraataque. Aunque en algún momento, sí aparecerán armas blancas en escena: los cuchillos para la Vivisección.

Interesante propuesta con un texto de alta calidad, una puesta sumamente cuidada, y 3 actuaciones cuyo realismo y credibilidad, las hacen acreedoras a un adjetivo en común: impecables.

Publicado en Leedor el 28-10-2006