Realismo sucio y marginalidad

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Cristian León aproxima un abordaje del cine latinoamericano de los últimos 15 años años a partir del concepto de “Realismo sucio o “cine de la marginalidad”.
Por Christian León

En el cine latinoamericano reciente la estética de urgencia y el registro testimonial se han convertido en sinónimos de modernidad. La ficción incorporó definitivamente los procedimientos y convenciones propias del documental. Ya a nadie le llama la atención que un filme comience con imágenes-registro, directas y sin música, de personajes a los que no les sucede nada, como al inicio de “Glue” de Alexis Dos Santos o de “Fantasma” de Lisandro Alonso. Sin embargo no siempre fue así, de hecho hasta los años ochenta existía otro concepto de cine moderno en América Latina. Es solamente en los noventa con el éxito del denominado “realismo sucio” que irrumpe un cuestionamiento del lenguaje clásico del cine distinto de la que primó en los años 60 y 70.

El realismo sucio fue una denominación con la que se agrupó a una serie de filmes de violencia urbana que a través de procedimientos documentales reconstruyen el relato dramático de personajes marginados socialmente y excluidos del consumo. En estas películas, los huérfanos, los olvidados, los desempleados, los delincuentes son mirados sin las consideraciones pintorescas y paternalistas de la era de oro del melodrama y el musical. La experiencia de la exclusión social y la marginalidad es retratada sin recurrir a los valores de la cultura ilustrada o progresista que en los años sesenta y setenta busco la épica de la identidad nacional políticamente activa.

Filmes como Rodrigo D. no futuro (Colombia, 1990) de Víctor Gaviria, Pizza, birra y faso (Argentina, 1997) de Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, Caídos del Cielo (Perú, 1990) de Francisco Lomabardi, Caluga o Menta (Chile, 1990) de Gonzalo Justiniano son la punta de lanza de una abundante producción centrada en la temática marginalidad. Este tipo de producción combina narrativas de genero con una tradición del registro documental. Las convenciones del cine negro, del relato de suspenso y de pandillas son reelaboradas a partir de un lenguaje heredero de la tradición del cine directo y del cinéma vérité. Un modelo al respecto es La vendedora de rosas (1998) de Víctor Gaviria, filme testimonio rodado en las barridas pobres de Medellín protagonizado por niñas de la calle. La película logra evocar, a partir del registro directo e inestable propio del documental, la experiencia traumática de la vivencia callejera.

Frente a la retórica paternalista y redentora que el cine latinoamericano de los sesenta heredó del neorrealismo italiano, el realismo sucio presenta un relato disolvente abierto por la estética nihilista del registro directo. Contra el realismo mágico que caraterizó a una cierta modernidad poética de los setenta y ochenta, el cine de la marginalidad articula una estética desencantada reacia a toda idea de utopía y progreso.

Respecto a los temas, busca problematizar la vida en las grandes ciudades, la corrupción de los valores, las crisis de identidad, la marginalidad y la indigencia desde el punto de vista de personajes marginales. Este cambio de focalización, descubre un riquísimo mundo social e interior que permaneció oculto por efecto de las narrativas de redención y progreso propias de la cultura ilustrada. Por esta razón, se puede decir que el realismo sucio fue estrategia de actualización de la modernidad cinematográfica en América Latina. Fue la manera como el cine moderno supero los paradigmas setentistas y tramitó las temáticas locales del subcontinente.

Discutir sobre estos conceptos y definiciones será el objetivo del “Seminario Cine y marginalidad en América Latina” que comienza el proximo 6 de noviembre auspiciado por Leedor.com, Cinemateca Vida y su Centro de Estudios de Cine

Seminario
CINE Y MARGINALIDAD EN AMÉRICA LATINA
Subalternidad, realismo sucio y violencia urbana
Dictado por Christian León

Comienzo: Lunes 6 de noviembre
7 encuentros (Lunes de 19 a 21 hs)
Costo total $ 90.-

PREINSCRIPCION, INFORMES Y ATENCIÓN:
Boulonge Sur Mer 549 (Cine/Teatro IFT) – tel. 4963 7591
de Lunes a viernes de 16 a 20 hs.
o por mail: centroestudios@leedor.com

Publicado en Leedor el 26-10-2006