Lo frío y lo caliente

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Hay amores que matan y el grupo “Carne de crítica” adaptó la obra de Pacho O’Donnell, “Lo frío y lo caliente” para retratar uno de ellos, utilizando su agudo y mordaz estilo.A mí me pasa lo mismo que a usted

El bolero de Palito Ortega y Dino Ramos, que canta Nelly (Francisco Pesqueira), cuando ingresa a escena, es un magnífico disparador que a la manera de “El Túnel del Tiempo”, nos transportará al “Camelot” imaginario de los años 60, en el que se empeña en seguir viviendo su madre, Norma (Claudio Pazos).

Aunque la obra transcurra a fines de los años 70, cuando una docena de huevos costaba 4000 $ por la hiperinflación y su hija sea una mujer adulta, prostituta y embarazada, Norma, sigue montando día tras día al regreso del trabajo de aquella, la escenografía de su “mundo ideal” donde la que vuelve es una niñita pequeña.

Y así la vemos movilizar los magníficos paneles con muebles y objetos de decoración dibujados que presenta la puesta, que ayudan a redondear el efecto de la precariedad de su circunstancia, mucho más de lo que lograrían hacerlo objetos reales. Los que están pisando los cuarenta o acaban de ingresar en dicha década, no podrán evitar pensar “¡pero si en mi casa había un adorno así!”, o “¡igual a la blusa que tenía mi mamá!” o “¡así eran mis camisoncitos de nena!”. Excelente ambientación, en la que no podían faltar la Radiolandia y las fotos de Violeta Rivas y Néstor Fabián.

Hay amores que matan y Nelly tratará de resistir, en la piel de un Francisco Pesqueira que nos deja ver a un excelente actor dramático tras la máscara femenina, por ejemplo, cuando cambia su “vocecita de nena” por la de hombre, en momentos en que la farsa se le hace insoportable a su personaje. Y nos conmueve profundamente, tal vez más de lo que podría lograr una actriz, justamente por ese contraste.

No se queda atrás Claudio Pazos, que a la manera de “El Camaleón” (otra perlita de época, que escuchamos) y en brillante labor, cambiará inesperadamente, “los colores” de una sobreprotectora Norma, que baila de contenta mientras prepara “Vascolet”, para convertirse en una macabra enfermera que tijera en mano, recuerda a su hija, la necesidad de abortar, de no ser madre, de no ser igual a ella, con lo cual su posibilidad de seguir ejerciendo el poder sobre Nelly, se terminaría.

Acertada, la elección de Carlo Argento, el director del grupo “Carne de Crítica”, al que hasta ahora habíamos visto trabajar con textos de su autoría, para hacer esta adaptación del texto de Pacho O’Donnell con un humor grotesco que tendrá momentos desopilantes y otros de una enorme tristeza.

Cuando el conflicto estalle, una ausencia quedará al descubierto y el final de la obra, traerá otra, que obligará a Norma a readaptarse. Y ella lo hará, fiel a su patológica manera.

Publicado en Leedor el 16-10-2006